"Los Diez Mandamientos de Robert Mckee] / Tomados del texto "Estructura Argumental del Guión""
PRIMERO
No le quitarás de las manos la crisis/el clímax al protagonista. Mandamiento anti deus "ex machina".
SEGUNDO
No le facilitarás la vida la protagonista. En un argumento nada progresa si no es a través del conflicto.
TERCERO
No harás una exposición porque sí. Dramatízala. Conviene la exposición en munición. Utilízala para girar el final de una escena, para favorecer al conflicto.
CUARTO
No utilizarás falsos misterios ni sorpresas fáciles. No escondas nada importante que sepa el protagonista. Mantennos al nivel del héroe. Que sepamos lo que él/ella sabe.
QUINTO
Respetarás a tu público. Mandamiento antimercenario.
SEXTO
Conocerás tu mundo como Dios conoce éste. Mandamiento proinvestigación.
SÉPTIMO
No complicarás con nuevos elementos ya que la complejidad de los que dispones es mejor. No multipliques las complicaciones en un solo nivel. Utiliza las tres: intra-personal, interpersonal, extra-personal.
OCTAVO
Llevarás las situaciones al límite, negando las negaciones, llevando a los personajes hasta los extremos y la profundidad más lejanos del conflicto imaginables dentro del propio espectro de probabilidades del argumento.
NOVENO
No escribirás con evidencia. Pon un subtexto debajo de cada texto.
DÉCIMO
Reescribirás.
domingo, 10 de julio de 2011
sábado, 2 de julio de 2011
Cómo escribir y cómo no escribir poesía
Cómo escribir y cómo no escribir poesía
Una Premio Nobel te lo explica
Wislawa Symborska
Durante tres décadas, la afamada poeta Wislawa Szymborska escribió una columna en el periódico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escribir versos. Esta selección es una muestra de esa paciente y prolongada pedagogía poética
Para Heliodor, de Przemysl
Escribes: “Sé que mis poemas tienen muchos errores, ¿y qué con eso? No voy a parar a corregirlos”. ¿Y por qué no, querido Heliodor? ¿Será que para ti la poesía es sagrada? ¿O tal vez la consideras algo insignificante? Ambos modos de acercarse a ella son errados, y lo peor es que liberan al neófito de la necesidad de trabajar en sus versos. Es gratificante y placentero decir a nuestros conocidos que el espíritu se apoderó de nosotros el viernes a las 2:45 p.m. y comenzó a susurrarnos misteriosos secretos al oído. Lo hizo con tal vehemencia que escasamente tuvimos tiempo de anotarlos. Pero en casa, a puerta cerrada, corregimos con ahínco. Tachamos y revisamos esas expresiones que parecen de otro mundo. Los espíritus son una maravilla, pero hasta la poesía tiene su lado prosaico.
Para H. O., de Poznan, un posible traductor
El traductor no está obligado a serle fiel al texto únicamente. Debe dejar ver la belleza de la poesía conservando su forma y reteniendo, en la medida de lo posible, el estilo y el espíritu de la época.
Para Grazyna, de Starachowice
Quitémosnos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?
Para el señor G. Kr., de Varsovia
Necesitas un bolígrafo nuevo. El que tienes comete muchos errores. Debe ser extranjero.
Para Pegaso, de Niepolomice
En rima, preguntas si la vida tiene centavos. Mi diccionario responde que no.
Para el señor K. K., de Bytom
Utilizas el verso libre como si su libertad fuera absoluta. Pero la poesía (a pesar de lo que pueda decirse) es, era y será un juego. Y, como todos los niños saben, los juegos tienen reglas. ¿Por qué lo olvidan los adultos?
Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?
Para Boleslaw L-k, de Varsovia
Tus dolores existenciales te vienen con demasiada facilidad. Ya hemos padecido suficiente desesperanza y nos hemos adentrado en las sombrías profundidades demasiadas veces. “Los pensamientos profundos –dice mi querido Thomas (Mann, por supuesto, ¿de cuál otro podría tratarse?)– deben hacernos sonreír”. Leyendo tu poema “Océano” nos descubrimos forcejando en un pozo poco profundo. Concibe tu vida como una aventura extraordinaria que te ha acontecido. Por el momento ése es nuestro único consejo.
Para Marek, también de Varsovia
Tenemos por fundamento la creencia de que todos los poemas que versan sobre la primavera quedan automáticamente descalificados. El tema ha dejado de existir en la poesía. Por supuesto, continúa desarrollándose como parte de la vida. Pero se trata de dos asuntos distintos.
Para B. L., de los alrededores de Breslavia
El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo.
Para Zb. K., de Poznan
A lo largo de su vida la mayoría de los poetas no han utilizado tantas palabras majestuosas como las que has apiñado en tres cortos poemas. “Patria”, “verdad”, “libertad”, “justicia”. Ese tipo de palabras no deben tomarse a la ligera. Sangre de verdad las recorre y la tinta no puede reemplazarla.
Para Michal, en Nowy Targ
Rilke advirtió a los jóvenes poetas que los temas majestuosos son difíciles y exigen una gran madurez artística. Les aconsejó escribir sobre lo que observan en torno a ellos y cómo viven cada día; sobre lo que se ha perdido y lo que se ha encontrado. Los animaba a utilizar lo que estaba a su alrededor como herramienta para desarrollar su arte; imágenes de los sueños, objetos del recuerdo. “Si la vida diaria te parece pobre –escribió–, no la culpes. La culpa es tuya. No eres tan buen poeta como para percatarte de su riqueza”. Este consejo te puede parecer superfluo y estúpido. Por eso sustentamos nuestro argumento con uno de los poetas más esotéricos del mundo de la literatura. ¡Observa cómo alaba las cosas ordinarias!
Para Ula, de Sopot
Definir la poesía en una frase... ¡vaya! Conocemos por lo menos quinientas definiciones, pero ninguna nos parece lo suficientemente precisa y abarcadora a la vez. Cada una expresa el sabor de su época. Un escepticismo de nacimiento nos impide dar una definición propia. Pero recordamos un hermoso aforismo de Carl Sandburg: “La poesía es el diario escrito por una criatura del mar, que vive en la tierra y desea volar”. ¿Será que él lo escribirá un día de estos?
Para L-k, de Slupsk
Requerimos más de un poeta que se compara con Ícaro que lo que el largo poema cifrado nos revela. Señor L-k, usted no cuenta con que el Ícaro de hoy en día tiene que elevarse sobre un paisaje distinto al de la antigüedad. Ve autopistas repletas de carros y camiones, aeropuertos, pasarelas, grandes ciudades, puertos modernos y costosos y demás cosas por el estilo. ¿No le pasaría por el lado un jet de vez en cuando?
fUENTE: http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1985
Una Premio Nobel te lo explica
Wislawa Symborska
Durante tres décadas, la afamada poeta Wislawa Szymborska escribió una columna en el periódico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escribir versos. Esta selección es una muestra de esa paciente y prolongada pedagogía poética
Para Heliodor, de Przemysl
Escribes: “Sé que mis poemas tienen muchos errores, ¿y qué con eso? No voy a parar a corregirlos”. ¿Y por qué no, querido Heliodor? ¿Será que para ti la poesía es sagrada? ¿O tal vez la consideras algo insignificante? Ambos modos de acercarse a ella son errados, y lo peor es que liberan al neófito de la necesidad de trabajar en sus versos. Es gratificante y placentero decir a nuestros conocidos que el espíritu se apoderó de nosotros el viernes a las 2:45 p.m. y comenzó a susurrarnos misteriosos secretos al oído. Lo hizo con tal vehemencia que escasamente tuvimos tiempo de anotarlos. Pero en casa, a puerta cerrada, corregimos con ahínco. Tachamos y revisamos esas expresiones que parecen de otro mundo. Los espíritus son una maravilla, pero hasta la poesía tiene su lado prosaico.
Para H. O., de Poznan, un posible traductor
El traductor no está obligado a serle fiel al texto únicamente. Debe dejar ver la belleza de la poesía conservando su forma y reteniendo, en la medida de lo posible, el estilo y el espíritu de la época.
Para Grazyna, de Starachowice
Quitémosnos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?
Para el señor G. Kr., de Varsovia
Necesitas un bolígrafo nuevo. El que tienes comete muchos errores. Debe ser extranjero.
Para Pegaso, de Niepolomice
En rima, preguntas si la vida tiene centavos. Mi diccionario responde que no.
Para el señor K. K., de Bytom
Utilizas el verso libre como si su libertad fuera absoluta. Pero la poesía (a pesar de lo que pueda decirse) es, era y será un juego. Y, como todos los niños saben, los juegos tienen reglas. ¿Por qué lo olvidan los adultos?
Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?
Para Boleslaw L-k, de Varsovia
Tus dolores existenciales te vienen con demasiada facilidad. Ya hemos padecido suficiente desesperanza y nos hemos adentrado en las sombrías profundidades demasiadas veces. “Los pensamientos profundos –dice mi querido Thomas (Mann, por supuesto, ¿de cuál otro podría tratarse?)– deben hacernos sonreír”. Leyendo tu poema “Océano” nos descubrimos forcejando en un pozo poco profundo. Concibe tu vida como una aventura extraordinaria que te ha acontecido. Por el momento ése es nuestro único consejo.
Para Marek, también de Varsovia
Tenemos por fundamento la creencia de que todos los poemas que versan sobre la primavera quedan automáticamente descalificados. El tema ha dejado de existir en la poesía. Por supuesto, continúa desarrollándose como parte de la vida. Pero se trata de dos asuntos distintos.
Para B. L., de los alrededores de Breslavia
El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo.
Para Zb. K., de Poznan
A lo largo de su vida la mayoría de los poetas no han utilizado tantas palabras majestuosas como las que has apiñado en tres cortos poemas. “Patria”, “verdad”, “libertad”, “justicia”. Ese tipo de palabras no deben tomarse a la ligera. Sangre de verdad las recorre y la tinta no puede reemplazarla.
Para Michal, en Nowy Targ
Rilke advirtió a los jóvenes poetas que los temas majestuosos son difíciles y exigen una gran madurez artística. Les aconsejó escribir sobre lo que observan en torno a ellos y cómo viven cada día; sobre lo que se ha perdido y lo que se ha encontrado. Los animaba a utilizar lo que estaba a su alrededor como herramienta para desarrollar su arte; imágenes de los sueños, objetos del recuerdo. “Si la vida diaria te parece pobre –escribió–, no la culpes. La culpa es tuya. No eres tan buen poeta como para percatarte de su riqueza”. Este consejo te puede parecer superfluo y estúpido. Por eso sustentamos nuestro argumento con uno de los poetas más esotéricos del mundo de la literatura. ¡Observa cómo alaba las cosas ordinarias!
Para Ula, de Sopot
Definir la poesía en una frase... ¡vaya! Conocemos por lo menos quinientas definiciones, pero ninguna nos parece lo suficientemente precisa y abarcadora a la vez. Cada una expresa el sabor de su época. Un escepticismo de nacimiento nos impide dar una definición propia. Pero recordamos un hermoso aforismo de Carl Sandburg: “La poesía es el diario escrito por una criatura del mar, que vive en la tierra y desea volar”. ¿Será que él lo escribirá un día de estos?
Para L-k, de Slupsk
Requerimos más de un poeta que se compara con Ícaro que lo que el largo poema cifrado nos revela. Señor L-k, usted no cuenta con que el Ícaro de hoy en día tiene que elevarse sobre un paisaje distinto al de la antigüedad. Ve autopistas repletas de carros y camiones, aeropuertos, pasarelas, grandes ciudades, puertos modernos y costosos y demás cosas por el estilo. ¿No le pasaría por el lado un jet de vez en cuando?
fUENTE: http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1985
martes, 28 de junio de 2011
Reflexiones de Luisa Valenzuela
El secreto es uno de los temas que me gusta explorar. Detesto las grandes certidumbres. Sólo quienes quieren tener el poder dicen ser dueños de la verdad. La verdad es multifacética y el hombre no puede conocer todas sus caras. El secreto va mucho más allá, porque se funda en el misterio del lenguaje, del que hablé en mi libro de ensayos Escritura y secreto . El secreto no puede ser develado; una vez que se conoce, deja de existir. Hay otro misterio que se esconde dentro de ése y nunca se llega al origen. Recuerdo que, cuando tenía un taller de escritura en inglés, en Estados Unidos, les señalaba a los alumnos, con una mirada muy latinoamericana, cosas que aparecían en sus relatos. Cuando les mostraba alguna relación oculta entre sus personajes y ellos me preguntaban si debían explicitarla, yo les decía siempre que no. Mi consejo era que lo contornearan y siguieran adelante, porque ellos ya sabían lo que ocurría entre líneas. No hay que matar el secreto porque permite ver por qué surgió eso y cómo se va desarrollando. Pero sólo se logra conservando lo no sabido.
Uno se propone mil cosas sobre cómo cambian sus personajes, pero después no funcionan porque están contra las reglas de lo que son, de lo que han hecho antes. Hay un hilo oculto que seguir, un hilo sutil de la historia que está a priori de manera inconsciente, no se sabe dónde. Hay que respetarlo aunque sea muy difícil. Hay que tirar de él y sacarlo de a poco. Si tirás muy fuerte, se rompe y si tirás muy despacio, se enreda y se pierde. Tengo que respetar el asunto en sí, no mi idea del asunto. Ésa es la fascinación de la escritura. La solución tiene que surgir de lo que ya está planteado. Por ejemplo, cuando hacia el final de la novela Elisa vuelve a mencionar a Juana Azurduy, me sorprendí, porque ya había dejado a un lado esa referencia.
Todos buscan lenguajes distintos a través de las situaciones que se crean en la novela. Son los intérpretes móviles para llegar a una gran indagación sobre los cruces de lenguajes. Yo no sé qué decir. Nacen por una necesidad de la narración. Si creás un mundo, lo tenés que poblar, pero no podés imponer los pobladores desde afuera. Surgen, aparecen, se presentan. Ése es el secreto del narrador. Hay escritores que hacen un plan; yo no lo hago porque me aburro, no cobra vuelo la narración. Sigo la dinámica de la palabra, de esa composición gramatical que se estructura con un ritmo, una respiración, un impulso que te lleva al otro lado. Pero es mi manera de ver el mundo. Cada quien estructura su mundo mental como se lo dictan sus neuronas. Espero que me lo sigan dictando como hasta ahora. Los cuentos nacen enteros. A veces en un solo día, y te sorprenden. Creo que quizá ya están escritos en alguna parte del cerebro. Cortázar decía: "Yo me siento ante la máquina de escribir como quien se saca una alimaña de encima". En el libro de cuentos hay uno, "Fin del milenio", que comencé una mañana, al despertar, en ese momento en que afloran cosas que vienen, posiblemente, de los sueños. Me encontré con dos personajes: un cardiólogo enfermo del corazón que toma Viagra y una enfermera de mala vida. Me senté a escribir tranquilamente. Mandé al tipo a Comodoro Rivadavia, donde se encuentra con la enfermera. Tenía que ir a almorzar a casa de unos amigos. Los llamé y les dije que me esperaran para el café, que no llegaba a almorzar, y seguí escribiendo. Luego llamé y dije que no llegaba para el café sino para el té. A mi tercer llamado, ya no quedaba nadie. Seguí escribiendo y terminé el cuento ese mismo día. Mi plan era enfrentar a dos personas siniestras para que pasara algo tremendo, y terminó siendo una especie de historia de amor indirecta. Fue una sorpresa para mí. Estos cuentos los escribí a lo largo del tiempo, más o menos en el período en que escribía El Mañana . El libro comienza con relatos de mujeres que desaparecen, es muy raro eso, sentía que había algo cerca de mí que estaba desapareciendo.
Uno se propone mil cosas sobre cómo cambian sus personajes, pero después no funcionan porque están contra las reglas de lo que son, de lo que han hecho antes. Hay un hilo oculto que seguir, un hilo sutil de la historia que está a priori de manera inconsciente, no se sabe dónde. Hay que respetarlo aunque sea muy difícil. Hay que tirar de él y sacarlo de a poco. Si tirás muy fuerte, se rompe y si tirás muy despacio, se enreda y se pierde. Tengo que respetar el asunto en sí, no mi idea del asunto. Ésa es la fascinación de la escritura. La solución tiene que surgir de lo que ya está planteado. Por ejemplo, cuando hacia el final de la novela Elisa vuelve a mencionar a Juana Azurduy, me sorprendí, porque ya había dejado a un lado esa referencia.
Todos buscan lenguajes distintos a través de las situaciones que se crean en la novela. Son los intérpretes móviles para llegar a una gran indagación sobre los cruces de lenguajes. Yo no sé qué decir. Nacen por una necesidad de la narración. Si creás un mundo, lo tenés que poblar, pero no podés imponer los pobladores desde afuera. Surgen, aparecen, se presentan. Ése es el secreto del narrador. Hay escritores que hacen un plan; yo no lo hago porque me aburro, no cobra vuelo la narración. Sigo la dinámica de la palabra, de esa composición gramatical que se estructura con un ritmo, una respiración, un impulso que te lleva al otro lado. Pero es mi manera de ver el mundo. Cada quien estructura su mundo mental como se lo dictan sus neuronas. Espero que me lo sigan dictando como hasta ahora. Los cuentos nacen enteros. A veces en un solo día, y te sorprenden. Creo que quizá ya están escritos en alguna parte del cerebro. Cortázar decía: "Yo me siento ante la máquina de escribir como quien se saca una alimaña de encima". En el libro de cuentos hay uno, "Fin del milenio", que comencé una mañana, al despertar, en ese momento en que afloran cosas que vienen, posiblemente, de los sueños. Me encontré con dos personajes: un cardiólogo enfermo del corazón que toma Viagra y una enfermera de mala vida. Me senté a escribir tranquilamente. Mandé al tipo a Comodoro Rivadavia, donde se encuentra con la enfermera. Tenía que ir a almorzar a casa de unos amigos. Los llamé y les dije que me esperaran para el café, que no llegaba a almorzar, y seguí escribiendo. Luego llamé y dije que no llegaba para el café sino para el té. A mi tercer llamado, ya no quedaba nadie. Seguí escribiendo y terminé el cuento ese mismo día. Mi plan era enfrentar a dos personas siniestras para que pasara algo tremendo, y terminó siendo una especie de historia de amor indirecta. Fue una sorpresa para mí. Estos cuentos los escribí a lo largo del tiempo, más o menos en el período en que escribía El Mañana . El libro comienza con relatos de mujeres que desaparecen, es muy raro eso, sentía que había algo cerca de mí que estaba desapareciendo.
jueves, 2 de junio de 2011
Cómo escribir bien, según George Orwell
Escrito el 8 de Mayo del 2008 por Manuel Lopez
Leo en el blog de pickthebrain.com las cinco reglas que estableció George Orwell para escribir con eficacia (están en www.papelenblanco.com, si se quiere consultarlas en español). Proceden de uno de sus grandes ensayos, titulado Politics and the English Language (1946).
- Nunca use una metáfora, un símil u otra figura retórica que esté acostumbrado a ver impresas.
¿Por qué lo dice? Se refiere a la perseverancia de las imágenes verbales en la lengua de los escritores malos o novatos. Cuando se pone de moda una expresión, todo el mundo se lanza a repetirla sin criterio, simplemente respondiendo a la costumbre. Pero escribir, como hablar en público, necesita una tarea previa de procesamiento intelectual: no es que se deba buscar la novedad por sí misma, pero sí que se tienda a diferenciarse de lo habitual.
- Nunca use una palabra larga cuando una corta le sirva igual.
¿Pueden las personas interaccionar? Pues tengo para mí que lo que hacen es relacionarse. ¿Gastronomizamos o comemos?
Si es posible eliminar una palabra, elimínela siempre.
En la teoría retórica clásica, una de las virtudes principales es la brevitas, la brevedad. Puede enunciarse de acuerdo con la máxima conversacional de H.P. Grice: no decir más de lo necesario ni menos de lo imprescindible.
Nunca use la pasiva cuando pueda usar la activa.
Si entendemos lo anterior, también este consejo. Se trata de seguir la regla general de la brevedad, aplicada ahora al caso de la voz pasiva, que sólo consigue complicar las cosas y hacer que el receptor se líe.
Nunca use una expresión extranjera, un vocablo científico o una palabra de jerga si puede encontrar una equivalencia en su lengua cotidiana.
Rompa cualquiera de estas reglas antes que decir nada bárbaro.
El barbarismo (en latín, barbarismus, del griego βαρβαριςμός es, según la Real Academia Española, la: "Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios". Hay una interesante lista de barbarismos en, cómo no, la Wikipedia.
Leo en el blog de pickthebrain.com las cinco reglas que estableció George Orwell para escribir con eficacia (están en www.papelenblanco.com, si se quiere consultarlas en español). Proceden de uno de sus grandes ensayos, titulado Politics and the English Language (1946).
- Nunca use una metáfora, un símil u otra figura retórica que esté acostumbrado a ver impresas.
¿Por qué lo dice? Se refiere a la perseverancia de las imágenes verbales en la lengua de los escritores malos o novatos. Cuando se pone de moda una expresión, todo el mundo se lanza a repetirla sin criterio, simplemente respondiendo a la costumbre. Pero escribir, como hablar en público, necesita una tarea previa de procesamiento intelectual: no es que se deba buscar la novedad por sí misma, pero sí que se tienda a diferenciarse de lo habitual.
- Nunca use una palabra larga cuando una corta le sirva igual.
¿Pueden las personas interaccionar? Pues tengo para mí que lo que hacen es relacionarse. ¿Gastronomizamos o comemos?
Si es posible eliminar una palabra, elimínela siempre.
En la teoría retórica clásica, una de las virtudes principales es la brevitas, la brevedad. Puede enunciarse de acuerdo con la máxima conversacional de H.P. Grice: no decir más de lo necesario ni menos de lo imprescindible.
Nunca use la pasiva cuando pueda usar la activa.
Si entendemos lo anterior, también este consejo. Se trata de seguir la regla general de la brevedad, aplicada ahora al caso de la voz pasiva, que sólo consigue complicar las cosas y hacer que el receptor se líe.
Nunca use una expresión extranjera, un vocablo científico o una palabra de jerga si puede encontrar una equivalencia en su lengua cotidiana.
Rompa cualquiera de estas reglas antes que decir nada bárbaro.
El barbarismo (en latín, barbarismus, del griego βαρβαριςμός es, según la Real Academia Española, la: "Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios". Hay una interesante lista de barbarismos en, cómo no, la Wikipedia.
Consejos de Rosa Montero
La escritora española y el autor mexicano Jorge Volpi imparten un cibertaller de escritura durante la Feria del Libro de Guadalajara. Cada día, de 16.00 a 18.00, hora peninsular española, charlan con los lectores sobre los entresijos de escribir. Montero se ha estrenado con el método de la creación literaria. Estas son sus 10 claves a preguntas, también clave de los lectores.
¿Para qué se escribe?
"Uno no escribe para decir nada, sinopara aprender algo. Escribes porque algo te emociona y quieres compartir esa emoción. Y tú sin duda sientes esas emociones que son más grandes que tú, y por eso quieres escribir, ¿no? No se trata de soltar mensajes sesudos".
¿Cómo empezar?
"Toma notas de las cosas que te llamen la atención o te emocionen. Y déjalas crecer en la cabeza. Luego, escribe un cuento en torno a una de las ideas... Para hacer dedos, también hay ejercicios. Por ejemplo, escribe un recuerdo importante de tu vida contado por otra persona. Puedes hacer ejercicios como escribir algo que hay sido muy importante en tu vida, quizá en tu infancia, pero contado desde fuera por un narrador real (por ejemplo un tío tuyo) o inventado, e incluyéndote como personaje".
¿Cómo enfrentarse a la página en blanco?
"Llamar la atención' es el primer paso. El huevecillo. Déjalo crecer en la cabeza... Juega a imaginar en torno a eso. Consecuencias de los hechos, posibilidades... Se escribe sobre todo en la cabeza. Y cuando tengas más o menos una historia, escríbela.
En cuanto a la rutina, depende del escritor. Tienes que encontrar tu método. Yo no tengo rutinas horarias, pero para escribir desde luego tienes que trabajar. Siempre es bueno forzarte a sentarte todos los días un rato, aunque no sea a la misma hora, y aunque no escribas nada".
¿Es bueno escribir sobre uno mismo?
"Hay escritores que hablan de su propia vida, pero que son tan buenos que consiguen convertirla en algo universal (como Proust o Conrad en El corazón de las tinieblas) y otros que cuentan cosas que no tienen nada que ver con ellos en apariencia, pero que las sienten como propias. O sea, que es un problema de calidad.... Si eres bueno, aunque narres algo real, harás algo universal. Eso sí, creo que hay más posibilidades de hacer mala literatura si escribes de tu propia vida, sobre todo si eres un autor joven. El autor joven siempre escribe de sí mismo aun cuando hable de los demás, y el autor maduro siempre escribe de los demás aun si habla de sí mismo. Ése es el lugar que hay que ocupar. La distancia con lo narrado. No importa que el tema sea 'personal' si lo escribes desde fuera".
¿Cómo se elige el nombre de un personaje?
"Los personajes suelen traer su propio nombre. 'Escucha' lo que te dicen. Es decir, escucha el nombre que se te ocurre al pensar en él. El escritor maduro es el que tiene la modestia suficiente para dejarse contar la novela o el cuento por sus personajes"
¿Qué hacer ante el bloqueo del escritor?
"Ah, sí, el bloqueo existe, sin duda. La seca, lo llamaba Donoso, porque se te seca la cabeza. Pero a veces no es un verdadero bloqueo, sino miedo, exigencia excesiva. No hay manera de escribir sin dudas: siempre se duda horriblemente. Se escribe a pesar de las dudas. Y el completo goce tampoco es tal.... A menudo escribir es como picar piedra".
¿Y ante el embrollo de ideas que luchan unas con otras?
"Sí, ése es un problema. No has conseguido enamorarte lo suficiente de una idea. A veces me ha pasado. Creo que es porque le damos demasiadas vueltas racionales: ¿saldrá mejor esta historia? ¿O esta otra? Ponte frente a tus ideas, escoge la que más te emocione y olvida las demás".
¿Es bueno juntar textos diferentes sobre el mismo tema?
"Me encanta que todas tus historias tengan relación. Pues no me parece mala idea intentar construir un todo con esos textos... Mira a ver si el conjunto te sugiere algo más. En estos casos, el todo tiene que aportar algo más que la suma de las partes.... Es un buen ejercicio".
¿Hay que dejar dormir los textos?
"Tardo unos tres años en cada novela; el primer año, la historia va creciendo en mi cabeza, en cuadernitos, en fichas y grandes cuadros de la estructura, personajes, etc. Cuando ya sé todo, los capítulos que va a tener y qué va a pasar, me siento al ordenador, y vuelve a cambiar".
¿Cómo encontrar el final de una novela?
"De nuevo, depende de las personas. A mí el final se me ocurre muy pronto y escribir es conseguir llegar a ese final... Pero a otros escritores se les ocurre el final mientras escriben, porque la novela es una criatura viva que te enseña. Déjate llevar. Es lo que hay que hacer".
¿Para qué se escribe?
"Uno no escribe para decir nada, sinopara aprender algo. Escribes porque algo te emociona y quieres compartir esa emoción. Y tú sin duda sientes esas emociones que son más grandes que tú, y por eso quieres escribir, ¿no? No se trata de soltar mensajes sesudos".
¿Cómo empezar?
"Toma notas de las cosas que te llamen la atención o te emocionen. Y déjalas crecer en la cabeza. Luego, escribe un cuento en torno a una de las ideas... Para hacer dedos, también hay ejercicios. Por ejemplo, escribe un recuerdo importante de tu vida contado por otra persona. Puedes hacer ejercicios como escribir algo que hay sido muy importante en tu vida, quizá en tu infancia, pero contado desde fuera por un narrador real (por ejemplo un tío tuyo) o inventado, e incluyéndote como personaje".
¿Cómo enfrentarse a la página en blanco?
"Llamar la atención' es el primer paso. El huevecillo. Déjalo crecer en la cabeza... Juega a imaginar en torno a eso. Consecuencias de los hechos, posibilidades... Se escribe sobre todo en la cabeza. Y cuando tengas más o menos una historia, escríbela.
En cuanto a la rutina, depende del escritor. Tienes que encontrar tu método. Yo no tengo rutinas horarias, pero para escribir desde luego tienes que trabajar. Siempre es bueno forzarte a sentarte todos los días un rato, aunque no sea a la misma hora, y aunque no escribas nada".
¿Es bueno escribir sobre uno mismo?
"Hay escritores que hablan de su propia vida, pero que son tan buenos que consiguen convertirla en algo universal (como Proust o Conrad en El corazón de las tinieblas) y otros que cuentan cosas que no tienen nada que ver con ellos en apariencia, pero que las sienten como propias. O sea, que es un problema de calidad.... Si eres bueno, aunque narres algo real, harás algo universal. Eso sí, creo que hay más posibilidades de hacer mala literatura si escribes de tu propia vida, sobre todo si eres un autor joven. El autor joven siempre escribe de sí mismo aun cuando hable de los demás, y el autor maduro siempre escribe de los demás aun si habla de sí mismo. Ése es el lugar que hay que ocupar. La distancia con lo narrado. No importa que el tema sea 'personal' si lo escribes desde fuera".
¿Cómo se elige el nombre de un personaje?
"Los personajes suelen traer su propio nombre. 'Escucha' lo que te dicen. Es decir, escucha el nombre que se te ocurre al pensar en él. El escritor maduro es el que tiene la modestia suficiente para dejarse contar la novela o el cuento por sus personajes"
¿Qué hacer ante el bloqueo del escritor?
"Ah, sí, el bloqueo existe, sin duda. La seca, lo llamaba Donoso, porque se te seca la cabeza. Pero a veces no es un verdadero bloqueo, sino miedo, exigencia excesiva. No hay manera de escribir sin dudas: siempre se duda horriblemente. Se escribe a pesar de las dudas. Y el completo goce tampoco es tal.... A menudo escribir es como picar piedra".
¿Y ante el embrollo de ideas que luchan unas con otras?
"Sí, ése es un problema. No has conseguido enamorarte lo suficiente de una idea. A veces me ha pasado. Creo que es porque le damos demasiadas vueltas racionales: ¿saldrá mejor esta historia? ¿O esta otra? Ponte frente a tus ideas, escoge la que más te emocione y olvida las demás".
¿Es bueno juntar textos diferentes sobre el mismo tema?
"Me encanta que todas tus historias tengan relación. Pues no me parece mala idea intentar construir un todo con esos textos... Mira a ver si el conjunto te sugiere algo más. En estos casos, el todo tiene que aportar algo más que la suma de las partes.... Es un buen ejercicio".
¿Hay que dejar dormir los textos?
"Tardo unos tres años en cada novela; el primer año, la historia va creciendo en mi cabeza, en cuadernitos, en fichas y grandes cuadros de la estructura, personajes, etc. Cuando ya sé todo, los capítulos que va a tener y qué va a pasar, me siento al ordenador, y vuelve a cambiar".
¿Cómo encontrar el final de una novela?
"De nuevo, depende de las personas. A mí el final se me ocurre muy pronto y escribir es conseguir llegar a ese final... Pero a otros escritores se les ocurre el final mientras escriben, porque la novela es una criatura viva que te enseña. Déjate llevar. Es lo que hay que hacer".
lunes, 30 de mayo de 2011
Comienza el taller literario de Ana von Rebeur
Queridos futuros escritores fabulosos :
Me presento: Soy Ana von Rebeur, nacida en San Isidro y vecina de Martínez, con más de 25 años de escribir profesionalmente. Ya voy por mi libro 32 publicado en Argentina y el exterior, siendo mi último libro (" Todas brujas") el más vendido en el stand de mi editroial ( Norma) en la Feria del Libro de Bogotá , Colobia, hace dos semanas y uno de los cinco más vendido de la Feria ( que es mucho más grande que la de Buenos Aires).
Hace mucho tiempo que escribo y estudio las claves de la escritura efectiva y cautivante, esa que obliga al lector a voltear la hoja y le hace desear leer más y más . Esa que te llena de orgullo al terminar de escribir el relato, sabiendo que tençes en las manos algo digno de mostrarle a los demás .
Como todo en la vida, la escritura es un tema de práctica, ensayo, descartar vicios y aumentar virtudes . Y especialmente, se trata de grabarnos en la cabeza qué funciona para todos, que está bien escrito, qué vale la pena leer y ayuda al desarrollo del tema y que´ sobra o lo traba o quita ganas de seguir leyendo.Y que se nos quede grabado qué es lo que funciona y qué no.
Advertencia : Este no el típico taller literario donde te aplauden todo con tal de que sigas yendo y te dicen "qué hermoso, Margarita, lo que le escribiste a tu nieto".Para eso, tengo miles de talleres para recomedarte.
Este es un taller donde damos por sentado que lo que queremos todos es salir escribiendo de modo cautivante . Quiero que mis alumnos aprendan y me salgan buenos. Soy franca y no les voy mentir diciendo que está listo lo que aún hay que pulir
Este taller les dará trabajo, compromiso por hacer las cosas bien y a cambio, me comprometo a que empiecen a aprender a escrbir hermosamente bien .
Estilos hay muchos, temas hay infinitos, pero maneras de escribir bien, una sola : la que todos pueden entender . Escribir es comunicar y cuanto a más gente llegues, mejor será para vos y tus lectores.
Escribir debe ser entretenido , fascinante y divertido( ¡lo peor es aburrirte y aburrir !) .
Escribir debe ser uan aventura donde te surmergís en otro mudno, del que salís refrescado.
Escribir debe ser un hobby, una manera de pasarla bomba , Si te fascina a vos, da por seguro que le va a fascinar a otros. -
Debe ser claro ( lo que quieras decir no pude tener varias lecturas o significados, salvo si lo haces adrede)
Debe ser conmovedor y/ o interesante ( si no producis emociones o descubrimientos en el lector...¿para qué escribir?)
Y debe ser digno de imprimirlo en papel y publicarlo . Y al que le interese esto, yo le explicaré cómo llegar a las editoriales y que sean ellas las que paguen la publicación de tu libro .
Los espero el viernes 3 de Junio a las 18 hs en el garage de SUM Alfaro-Tierra de Libros con cuaderno, lapicera o laptop y lo que estén escribiendo ( si vienen escribiendo algo) en mano. Si aun no escribieron nunca nada, casi mejor: empezarán de cero .
Quiero que vengan relajados, sin prejuicios, sabiendo que nadie los va a juzgar y que veremos mucha tecnica, recursos, consejos y más tecnica para escribir MUY BIEN . Y lo más importante : ¡que nos vamos a divertir mucho!
Nadie nació sabiendo - salvo los mosquitos, que pican de bebés- y yo aprendi mo oficio con los años .
No lo van a aprender en un dia y hay que entrar con la cabeza abierta y ganas de crecer como artistas de la pluma.
Si quizas estoy loca ; les voy a contar el secreto de mi exito. Y les voy a contar cómo inspirarse.
Cada encuentro sale $ 50 , y si pagan cada mes por anticipado el mes sale $180.
Cualquier pregunta extra, me pueden llamnar al 4793- 8872
En facebook encuentran data en Tierra de Libros .
besos
Ana
Celu 15 49352139
Me presento: Soy Ana von Rebeur, nacida en San Isidro y vecina de Martínez, con más de 25 años de escribir profesionalmente. Ya voy por mi libro 32 publicado en Argentina y el exterior, siendo mi último libro (" Todas brujas") el más vendido en el stand de mi editroial ( Norma) en la Feria del Libro de Bogotá , Colobia, hace dos semanas y uno de los cinco más vendido de la Feria ( que es mucho más grande que la de Buenos Aires).
Hace mucho tiempo que escribo y estudio las claves de la escritura efectiva y cautivante, esa que obliga al lector a voltear la hoja y le hace desear leer más y más . Esa que te llena de orgullo al terminar de escribir el relato, sabiendo que tençes en las manos algo digno de mostrarle a los demás .
Como todo en la vida, la escritura es un tema de práctica, ensayo, descartar vicios y aumentar virtudes . Y especialmente, se trata de grabarnos en la cabeza qué funciona para todos, que está bien escrito, qué vale la pena leer y ayuda al desarrollo del tema y que´ sobra o lo traba o quita ganas de seguir leyendo.Y que se nos quede grabado qué es lo que funciona y qué no.
Advertencia : Este no el típico taller literario donde te aplauden todo con tal de que sigas yendo y te dicen "qué hermoso, Margarita, lo que le escribiste a tu nieto".Para eso, tengo miles de talleres para recomedarte.
Este es un taller donde damos por sentado que lo que queremos todos es salir escribiendo de modo cautivante . Quiero que mis alumnos aprendan y me salgan buenos. Soy franca y no les voy mentir diciendo que está listo lo que aún hay que pulir
Este taller les dará trabajo, compromiso por hacer las cosas bien y a cambio, me comprometo a que empiecen a aprender a escrbir hermosamente bien .
Estilos hay muchos, temas hay infinitos, pero maneras de escribir bien, una sola : la que todos pueden entender . Escribir es comunicar y cuanto a más gente llegues, mejor será para vos y tus lectores.
Escribir debe ser entretenido , fascinante y divertido( ¡lo peor es aburrirte y aburrir !) .
Escribir debe ser uan aventura donde te surmergís en otro mudno, del que salís refrescado.
Escribir debe ser un hobby, una manera de pasarla bomba , Si te fascina a vos, da por seguro que le va a fascinar a otros. -
Debe ser claro ( lo que quieras decir no pude tener varias lecturas o significados, salvo si lo haces adrede)
Debe ser conmovedor y/ o interesante ( si no producis emociones o descubrimientos en el lector...¿para qué escribir?)
Y debe ser digno de imprimirlo en papel y publicarlo . Y al que le interese esto, yo le explicaré cómo llegar a las editoriales y que sean ellas las que paguen la publicación de tu libro .
Los espero el viernes 3 de Junio a las 18 hs en el garage de SUM Alfaro-Tierra de Libros con cuaderno, lapicera o laptop y lo que estén escribiendo ( si vienen escribiendo algo) en mano. Si aun no escribieron nunca nada, casi mejor: empezarán de cero .
Quiero que vengan relajados, sin prejuicios, sabiendo que nadie los va a juzgar y que veremos mucha tecnica, recursos, consejos y más tecnica para escribir MUY BIEN . Y lo más importante : ¡que nos vamos a divertir mucho!
Nadie nació sabiendo - salvo los mosquitos, que pican de bebés- y yo aprendi mo oficio con los años .
No lo van a aprender en un dia y hay que entrar con la cabeza abierta y ganas de crecer como artistas de la pluma.
Si quizas estoy loca ; les voy a contar el secreto de mi exito. Y les voy a contar cómo inspirarse.
Cada encuentro sale $ 50 , y si pagan cada mes por anticipado el mes sale $180.
Cualquier pregunta extra, me pueden llamnar al 4793- 8872
En facebook encuentran data en Tierra de Libros .
besos
Ana
Celu 15 49352139
Bienvenidos al taller!
BIENVENIDOS!
Mi Taller de EScritura Cuativante arranca el viernes 3 de Junio . Sale $ 50 cada clase , o podes abonar el mes entero con descuento, pagando $ 180 por mes . Está planeado para el tiempo en que cada uno crea que ya vuela solo con sus alitas literarias nuevas. O para quien quiera tener ese rato en la semana, ese recreo tan anhelado de volcarse a crear ambientes, mundos y sensaciones en papel . Puede ser de unos ocho encuentros ( dos meses), o la seguimos si creen que hace falta y hay entusiasmo y ganas de seguir trabajando en grupo .
Nos atreveremos a escribir como nos salga, corregiremos lo que se pueda mejorar, cada uno encontrará su propio estilo y tema, encontraremos recursos creativos, nos divertiremos, nos alentaremos se darán tips y consejos para escribir lo mejor posible con trucos simples, claros, probados y comprobados y con sentido común.
Comienza el viernes 3 de JUnio a las 18 hs y los esperaré contentísima de estar en un grupo de gente que quiere escribir mejor.
Si tenés algo escrito por vos , traelo. Si no, ya me encargo yo de hacerte escribir...;)
Se dicta en Acassuso, a una cuadra de la estacion , en un garage de portyon blanco sobre Alfaro esquina Paunero ( la casa tiene el nuemro 405, poero no golpees esa puerta, sino el porton blanco)
besos
Te esperamos, para brindarte inspìración y recursos literarios a prueba de balas !
Ana anavon@hotmail.com
Mi Taller de EScritura Cuativante arranca el viernes 3 de Junio . Sale $ 50 cada clase , o podes abonar el mes entero con descuento, pagando $ 180 por mes . Está planeado para el tiempo en que cada uno crea que ya vuela solo con sus alitas literarias nuevas. O para quien quiera tener ese rato en la semana, ese recreo tan anhelado de volcarse a crear ambientes, mundos y sensaciones en papel . Puede ser de unos ocho encuentros ( dos meses), o la seguimos si creen que hace falta y hay entusiasmo y ganas de seguir trabajando en grupo .
Nos atreveremos a escribir como nos salga, corregiremos lo que se pueda mejorar, cada uno encontrará su propio estilo y tema, encontraremos recursos creativos, nos divertiremos, nos alentaremos se darán tips y consejos para escribir lo mejor posible con trucos simples, claros, probados y comprobados y con sentido común.
Comienza el viernes 3 de JUnio a las 18 hs y los esperaré contentísima de estar en un grupo de gente que quiere escribir mejor.
Si tenés algo escrito por vos , traelo. Si no, ya me encargo yo de hacerte escribir...;)
Se dicta en Acassuso, a una cuadra de la estacion , en un garage de portyon blanco sobre Alfaro esquina Paunero ( la casa tiene el nuemro 405, poero no golpees esa puerta, sino el porton blanco)
besos
Te esperamos, para brindarte inspìración y recursos literarios a prueba de balas !
Ana anavon@hotmail.com
‘Quiero llegar a la mujer pensante’
http://www.eluniverso.com/2011/05/30/1/1380/quiero-llegar-mujer-pensante.html
Lunes 30 de mayo del 2011
Arte y cultura ‘Quiero llegar a la mujer pensante’
Ana Von Rebeur
Fotos.
Ampliar imagen .QUITO. La argentina Ana von Rebeur tiene un nuevo libro, que lo promocionó en la capital.
.......La escritora argentina Ana von Rebeur estuvo de paso por el país para promocionar su último libro Todas brujas. Las ventajas de ser mala, que se convirtió en uno de los títulos más vendidos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la cual se desarrolló a inicios de este mes en Colombia.
En los doce capítulos que contiene el texto se despliega una serie de ejemplos divertidos y consejos prácticos para que las mujeres sean felices y logren la plenitud sin depender de nadie más que de ellas mismas. Todo esto aprovechando el prejuicio social de que las mujeres independientes y contestatarias son unas brujas.
¿Por qué decidió escribir este libro?
Parto del hecho de que todas las cosas malas que pasan en las vidas de las mujeres les suceden por ser demasiado buenas. Es como un mandato ancestral en el cual ser femenina es ser sumisa, dócil, abnegada, una niña buena en la extensión de la palabra. Entonces yo hago una propuesta, que es netamente humorística, con la que trato de decir a las mujeres que son ellas mismas las que tienen que salir de ese estado, que por lo general degenera en maltrato de todo su entorno. Entonces me gustó la idea de brujas, porque al menos en los cuentos y en las películas las brujas jamás lloran y son las únicas que se ríen.
¿Pero ese jamás llorar no puede desencadenar en una suerte de frivolidad?
Por el contrario, este libro es antifrivolidad. Cuando yo hablo de brujas estoy hablando de mujeres asertivas, decididas, luchadoras. La bruja no grita, no insulta, es más bien amable, nunca está en contra de otro y no hace maldades en contra de otro, solo disfruta de su libertad.
Pero ¿no le parece que su libro llega en un momento donde hay más equilibrio entre géneros y no haría falta convertirse en bruja?
Sí hay cambios, pero para ser sincera creo que son insuficientes. Quiero cambios más rotundos. Es cierto que es posible ver señores con un carrito de compras en el supermercado, algo que hace 20 años era casi imposible. Hay una nueva generación de hombres que están desaprendiendo lo que vivieron en sus casas, pero igual siguen siendo pocos.
Es verdad que puedes encontrar un muchacho de Quito o Guayaquil llevando las compras o asumiendo su rol de padre, pero en las ciudades pequeñas latinoamericanas las cosas siguen siendo complicadas.
Hay una frase que usted la dice con énfasis: “Es mejor ser respetada a ser querida”, ¿porqué?
Sí, es un principio que todas deberíamos llevar en la cabeza. El ejemplo típico es la mujer que llega a un trabajo y busca quedar bien con el jefe, hacer el grupito de amigas y aspira a caerle bien a todo el mundo para no ser excluida de las celebraciones. Pues bueno, de mi experiencia he aprendido que el trabajo es una jungla, en la que si bien hay que llevarse con todos, hay que también darse un lugar. He visto mujeres que por ser queridas han dejado escapar la posibilidad de crecer en el trabajo.
¿No sería un peligro que estos consejos caigan en manos de un hombre?
(Ríe) No creo que sea un peligro, incluso pienso que lo que ahí está escrito puede ayudar a los hombres que estén tristes y crean que no les está yendo bien en la vida.
También resultaría útil para aquel hombre que busca que su compañera dé un giro a su vida. A mí me pasa algo curioso, por lo general escribo para mujeres, pero muchos hombres llevan mis libros para regalárselos a sus amigos.
¿A qué lectora espera llegar?
Obviamente este libro no me lo va a leer una mujer que se pasa en el spa, tomando el té con las amigas, tiene a los hijos al cuidado de otra persona y desconoce sus necesidades. Yo quiero llegar a la mujer pensante, que es capaz de muchas cosas, pero que se ha autoanulado por pensar en el resto.
La autora
Ana von Rebeur es escritora, periodista, dibujante, humorista gráfica, artista plástica, ilustradora, guionista y columnista.
Ha publicado 30 libros, en especial de humor, en Bosnia, Argentina, España y Colombia.
Además, es presidenta de la sede argentina de la Federación de Organizaciones de Humoristas Gráficos (FECO). Su libro Todas brujas. Las ventajas de ser mala llega al país bajo el sello editorial de Norma.
Lunes 30 de mayo del 2011
Arte y cultura ‘Quiero llegar a la mujer pensante’
Ana Von Rebeur
Fotos.
Ampliar imagen .QUITO. La argentina Ana von Rebeur tiene un nuevo libro, que lo promocionó en la capital.
.......La escritora argentina Ana von Rebeur estuvo de paso por el país para promocionar su último libro Todas brujas. Las ventajas de ser mala, que se convirtió en uno de los títulos más vendidos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la cual se desarrolló a inicios de este mes en Colombia.
En los doce capítulos que contiene el texto se despliega una serie de ejemplos divertidos y consejos prácticos para que las mujeres sean felices y logren la plenitud sin depender de nadie más que de ellas mismas. Todo esto aprovechando el prejuicio social de que las mujeres independientes y contestatarias son unas brujas.
¿Por qué decidió escribir este libro?
Parto del hecho de que todas las cosas malas que pasan en las vidas de las mujeres les suceden por ser demasiado buenas. Es como un mandato ancestral en el cual ser femenina es ser sumisa, dócil, abnegada, una niña buena en la extensión de la palabra. Entonces yo hago una propuesta, que es netamente humorística, con la que trato de decir a las mujeres que son ellas mismas las que tienen que salir de ese estado, que por lo general degenera en maltrato de todo su entorno. Entonces me gustó la idea de brujas, porque al menos en los cuentos y en las películas las brujas jamás lloran y son las únicas que se ríen.
¿Pero ese jamás llorar no puede desencadenar en una suerte de frivolidad?
Por el contrario, este libro es antifrivolidad. Cuando yo hablo de brujas estoy hablando de mujeres asertivas, decididas, luchadoras. La bruja no grita, no insulta, es más bien amable, nunca está en contra de otro y no hace maldades en contra de otro, solo disfruta de su libertad.
Pero ¿no le parece que su libro llega en un momento donde hay más equilibrio entre géneros y no haría falta convertirse en bruja?
Sí hay cambios, pero para ser sincera creo que son insuficientes. Quiero cambios más rotundos. Es cierto que es posible ver señores con un carrito de compras en el supermercado, algo que hace 20 años era casi imposible. Hay una nueva generación de hombres que están desaprendiendo lo que vivieron en sus casas, pero igual siguen siendo pocos.
Es verdad que puedes encontrar un muchacho de Quito o Guayaquil llevando las compras o asumiendo su rol de padre, pero en las ciudades pequeñas latinoamericanas las cosas siguen siendo complicadas.
Hay una frase que usted la dice con énfasis: “Es mejor ser respetada a ser querida”, ¿porqué?
Sí, es un principio que todas deberíamos llevar en la cabeza. El ejemplo típico es la mujer que llega a un trabajo y busca quedar bien con el jefe, hacer el grupito de amigas y aspira a caerle bien a todo el mundo para no ser excluida de las celebraciones. Pues bueno, de mi experiencia he aprendido que el trabajo es una jungla, en la que si bien hay que llevarse con todos, hay que también darse un lugar. He visto mujeres que por ser queridas han dejado escapar la posibilidad de crecer en el trabajo.
¿No sería un peligro que estos consejos caigan en manos de un hombre?
(Ríe) No creo que sea un peligro, incluso pienso que lo que ahí está escrito puede ayudar a los hombres que estén tristes y crean que no les está yendo bien en la vida.
También resultaría útil para aquel hombre que busca que su compañera dé un giro a su vida. A mí me pasa algo curioso, por lo general escribo para mujeres, pero muchos hombres llevan mis libros para regalárselos a sus amigos.
¿A qué lectora espera llegar?
Obviamente este libro no me lo va a leer una mujer que se pasa en el spa, tomando el té con las amigas, tiene a los hijos al cuidado de otra persona y desconoce sus necesidades. Yo quiero llegar a la mujer pensante, que es capaz de muchas cosas, pero que se ha autoanulado por pensar en el resto.
La autora
Ana von Rebeur es escritora, periodista, dibujante, humorista gráfica, artista plástica, ilustradora, guionista y columnista.
Ha publicado 30 libros, en especial de humor, en Bosnia, Argentina, España y Colombia.
Además, es presidenta de la sede argentina de la Federación de Organizaciones de Humoristas Gráficos (FECO). Su libro Todas brujas. Las ventajas de ser mala llega al país bajo el sello editorial de Norma.
Truco de Alejandro Zambra
Escribir es como cuidar un bonsái, es podar el ramaje hasta hacer visible una forma que ya estaba allí, agazapada- Alejandro Zambra
domingo, 29 de mayo de 2011
Lo que enseña King
Todas las novelas son cartas a una persona- Stephen King
Leer te enseña a escribir:Cuanto más leas,menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo o el procesador de textos- Stephen King
Leer te enseña a escribir:Cuanto más leas,menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo o el procesador de textos- Stephen King
A lo que hay que apuntar
Mi máxima meta es la "resonancia", algo que perdure en la mente y corazon del lector después de haber cerrado el libro- Stephen King
sábado, 28 de mayo de 2011
Para qué vale la pena escribir
Debes escribir como si tu texto fuera lo último que leerá tu madre,transida de dolor,en el hospital.Y que esa lectura le quite el dolor.
Entrevista a Luisa Valenzuela en Paris Review
http://www.theparisreview.org/interviews/449/the-art-of-fiction-no-170-luisa-valenzuela
Would you say that Argentine writers—Latin American writers in general—have a different way of writing fiction than their American counterparts?
VALENZUELA
Oh, yes. I always am quite disturbed when American reviewers call my fiction surrealist. I consider it realist in excess. Latin American writers think of reality as having a wider span, that’s all—we explore the shadow side of it.
But the real difference has to do mostly with the origins of language. Spanish grammar is different from English grammar. This means that we have a different approach not only to the world, but to the word. At times it is something very subtle, a more daring immersion into the unknown. Un día soprendente, to give a very specific example, doesn’t mean exactly the same as un soprendente día. In English, you cannot even turn around a phrase or leave a dangling participle. Joyce needed to explode the English language to allow its occult meaning to emerge; Cortázar just plays around with Spanish words and grammar for the same purpose. Ours is a much more elastic grammar. English is onomatopoeic, beautifully strict, clear cut. Spanish, on the other hand, is more baroque and allows for ambiguity and metaphor. Does it have to do with the speaker’s character; or is character, as we may surmise, a construction of language?
INTERVIEWER
What do you think about the idea of women’s language?
VALENZUELA
I openly fight for it. I think there is a different charge in the words—women come from the badlands of language. Women know a lot about ambivalence and ambiguity—which is why, I think, good, subtle political writing by women novelists is dismissed in Argentina. Women are expected to console, not disturb the readers.
INTERVIEWER
Do you consider yourself a feminist?
VALENZUELA
I think of myself as somebody who is a born feminist but doesn’t like any isms. I don’t want to be obliged to anything. I hate labels. But ever since I was a little girl, I fought my way as a woman; I saw the oppression too clearly. I think of myself as a casualty of that war and I bear my wounds with pride, though I avoid banner waving.
INTERVIEWER
Going back to your time at NYU: what do you think a writer who teaches can offer to a writer in a creative-writing class?
VALENZUELA
You cannot make a writer—it is an innate way of seeing the world, and a love of language, and a lifetime commitment. But the students in those classes already had a writer’s mind, so you could teach them to see what they didn’t see in their own work and move them beyond their own limitations—force them, push them inside the darkest corridors of their imagination, and also motivate them.
INTERVIEWER
Have you ever taken a creative-writing class?
VALENZUELA
Never. The streets, journalism, and travel were my classes. I love to roam on my own in the bad neighborhoods of foreign cities. But who knows, a good writer’s workshop could become the equivalent of that, and it might even put you on the right path when you are blocked. Though I’m too proud, too old, and too lazy to even consider such a thing.
INTERVIEWER
You started out as a journalist. Do you think journalism has contributed to your fiction?
VALENZUELA
Not necessarily. Both worlds run parallel for me, but never—as yet—converge. Journalism taught me to be very precise and brief, very attentive to language. At La Nación my boss, Ambrosio Vecino, was a very literary man, a real teacher. He had been Cortázar’s best friend during their college years together. But journalism requires a horizontal gaze; it is absolutely factual. On the other hand, fiction requires a vertical gaze—delving deeper into the nonfacts, the unconscious, the realm of the imaginary. These are two very different ways of seeing the world.
Fiction, for me at least, is the best way to say things. I can be much more clearminded if I allow my imagination to take the lead—never loosing the reins, of course, but at full gallop. I also believe that, if you are fortunate, you can access the unconscious through fiction; in my case, elaborate ideas emerge in a very organized manner. Fiction for me is a way of “writing what you don’t know about what you know,” to quote Grace Paley.
Borges has this wonderful phrase in a short story: “Las falta de imaginación los movió a ser crueles” (“the lack of imagination moved them to cruelty”). Though cruelty with imagination can be the worst of all—just think of certain torturers in our respective countries. As a tool, imagination should only be used by writers, in their writing.
INTERVIEWER
What was Cortázar like?
VALENZUELA
I saw Julio Cortázar for the last time in December 1983. We spent a long afternoon together, and he confessed a strong need to write a novel. I asked him if he had any idea about the plot of his future novel. No, he didn’t, but he had a recurrent dream in which the publisher handed him the printed book, and he glanced through it and found it perfect—he finally had been able to say what he had wanted to say all his life. And it didn’t surprise him at all that the book was written not in letters, but with geometrical figures. He died the next year, on February 14. I remember thinking that the writers who had been honored with his friendship should bring his book into existence—one writer could write the triangle, another the cube, the circle, or sphere, and so on.
INTERVIEWER
How does the writing process work for you? Do you know, for example, when you are starting a novel as opposed to a short story?
VALENZUELA
Yes, absolutely. Well, except for my first novel, Clara. Back then, I never thought I would be able to write a novel, and suddenly the idea I had for a short story needed to branch and develop.
Otherwise the division is clear. You inhabit another realm when you are writing a novel. It’s like being in love—being “in novel.” At times, the need is unbearable. During those periods, I don’t want to write short stories. On the other hand, I might get a spark or an idea for a story; then I need a certain willpower to start pulling the thread, with the exact tension and patience so as to discover what lies behind the glimpse. Cortázar said that when the moment came he had to go to the typewriter and pull the story out of himself as if he were pulling out some kind of creepy creature, una alimaña. It sometimes feels like that.
INTERVIEWER
Do you have a writing schedule?
VALENZUELA
Each work finds its own time. For many years I wrote at night. Then I became scared of writing at night, probably on account of the ghosts that you call to mind when you are writing, mostly when dealing with the subject of torture and other dark political issues. I’ve returned to the night shift just recently, and am rediscovering the pleasure of total silence. But I still enjoy jumping out of bed and onto the computer—from dream to word, with no time to repent.
INTERVIEWER
You don’t have any rituals or routines that prepare you for writing?
VALENZUELA
I don’t have a ritual, but I like them a lot. With this postmodern contraption, the PC, I just do a few hands of solitaire as a warm-up. I wish I could play the piano instead.
INTERVIEWER
Do you write straight through from beginning to end?
VALENZUELA
In general, yes. When I don’t write straight from beginning to end, even if doing so takes a couple of years, I know I’m in deep trouble.
INTERVIEWER
Do you revise much?
VALENZUELA
This last novel had many versions. It probably has to do with the fact that I write on a computer now. I find it quite degrading, but times are changing. Before, I wrote by hand with a soft fountain pen—I still regret the loss of my old Parker 51, a gift from my father when I turned thirteen. If I needed a certain rhythm, I went to the typewriter. Writing by hand forced me to retype each page at least three times, and each time I retyped it I would hear the pound of the words, and polish them until they reached the perfect intonation.
INTERVIEWER
How does a book start?
VALENZUELA
El Gato eficaz, for example, just started pouring out of me. It was a very intense experience. I was a writer in residence at the International Writing Program at the University of Iowa, and after a couple of blank months, this strange text came into being—and with such unusual language, so wicked and crazy. The words I used in telling that story were so unfamiliar to me that I had to write them down the minute they came. I was writing in elevators, I was writing in the streets, I was writing all over the place, on little notebooks and pieces of paper, trying to get hold of every phrase.
INTERVIEWER
What about Black Novel with Argentines? How did that start?
VALENZUELA
I was in New York and I thought I wanted to write a detective novel à la Chandler, but by the second page my intentions had flopped. I already knew who the killer was and who the victim was and how he had killed her. I knew, and I couldn’t lie to the reader. I realized then that the real, and only, search had to be for the motive of the crime. I went on writing, and not getting any wiser about it. Many times I thought I would have to throw the whole thing away. All the while, these flashes about repression in Argentina kept popping into the mind of my Argentine protagonist, Agustín Palant. Finally, I saw the complete picture—the return of the repressed—and knew I had to be very careful not to spell it out bluntly. Since the story deals with repression it is also about what cannot easily be said. Argentina, like Agustín, needs to know, but doesn’t want to hear.
INTERVIEWER
How do you deal with politics in your writing?
VALENZUELA
When I was young and all of those literary discussions were taking place in my home, the idea of politics in writing was anathema. Only Ernesto Sábato insisted that you could use politics in fiction. For Borges and the people around him, politics was a dirty word. You know, art for art’s sake. So back then I thought that you shouldn’t put politics where your mind was, where your writing was.
Now I know differently. Although the only way to deal with politics in literature is to avoid the message at all costs, without being self-righteous or judgmental. I learned that lesson inadvertently in the process of writing Strange Things Happen Here in 1975. Returning from two years of travel, I was faced with such a violent Buenos Aires that I didn’t recognize my city anymore. I decided that the only way I could understand—or at least have a feeling of belonging—was by writing; I decided to write a story a day, somewhat like an AA program. So I went to the local cafés, where the paranoid feelings were so palpable that any phrase I could pick up triggered a story. Often the phrases I would overhear had nothing to do with what people were actually saying.
INTERVIEWER
Do you mean that you misheard them, or that their speech was codified in some way?
VALENZUELA
Both. The basic idea was to work around what goes unsaid yet is there, throbbing. To grasp the underlying paranoia. Usually, I misheard the phrases—but it is true that everything more or less political was said elliptically or in a coded manner. Anyway, what was important to me then were random words that would trigger my imagination. Using black humor, the grotesque, the exasperation of language, I managed to depict the horror of oppression and torture, and reintegrate myself into the reality we were living then. I wrote thirty stories in one month. In the process, I learned how to write politics without giving a message.
INTERVIEWER
Is it important to avoid the message because it makes for better fiction, or because it more easily eludes censorship?
VALENZUELA
I don’t have a real message to give; I don’t know the solution. But if I believed I did, I would write an essay, a column, even a pamphlet—and never contaminate fiction with a message. On the contrary, I believe fiction is a search shared with the reader.
INTERVIEWER
Has your work ever been censored? I’m thinking of “Page Zero,” from your novel He Who Searches.
VALENZUELA
“Page Zero” was a censored page from the Spanish original. In 1979, I was correcting the proofs. The military had taken over in March, and my editor, Enrique Pezzoni, was courageous enough to go ahead with the publication but asked for caution. In “Page Zero,” an introduction that is really an epilogue, the main protagonist is interrogated and tortured. His confession is supposed to be the text of the novel. I agreed with the publisher to pull out “Page Zero,” but we forgot to take it off the table of contents. No one noticed anything; the novel was experimental enough.
Those were bad times for publication. We had to play around the margins of a very diffuse, random but lethal censorship. The publishers of a distinguished house that specialized in psychology and sociology—two very threatened disciplines at that time—went to see the colonel who was in charge of education and culture and asked him for guidelines that could be followed. The colonel was outraged: How can you ask that? You can publish whatever you want. This is a free country, with a free press and freedom of speech. Of course, he added, if some madman or other decided to plant a bomb in your publishing house, there is nothing we can do about it.
INTERVIEWER
What do you think about Joseph Brodsky’s claim that good poetry can only be written under political repression?
VALENZUELA
I used to quarrel with Brodsky over that claim. Brodsky would say, with his deep voice, that censorship was bad for the writer but good for literature. That upset me to no end—it may be true in places like the former Soviet Union, where censorship was regulated, but not in countries like Argentina, where censorship was completely random. You had no idea what would not please some military or other, and if something happened to upset them they would go for the kill—your parents, your children, even your friends. I might be ready to put my life at stake for my thoughts, but not everybody else’s. Brodsky would say that a writer who cannot put everybody’s life at risk is not worth the name, and that censorship pushed you to produce tighter metaphors. I think that a writer who cannot find the right metaphor is not worth the name, neither under a dictatorship nor a democracy.
INTERVIEWER
Have you ever experienced exile?
VALENZUELA
Once, for a month and a half—it wasn’t much, yet it was difficult to bear. In 1976, I went to New York for the launching of my second book in English, Strange Things Happen Here. Two days after I left Buenos Aires, the police raided my apartment where my daughter was alone with her boyfriend—they were in their teens—and searched everything. They were looking for me. I had been fighting for human rights, hiding people who were in danger, getting crucial information out of the country. Fortunately, it was the police who came and not the paramilitary; they were threatening, but they didn’t take the kids away or harm them. I was advised not to come back. I remember spending a whole night with a Rubik’s Cube, trying unsuccessfully to solve it, as if that would put my life back in place. Eventually, I managed to return to Buenos Aires, only to leave it again—but this time it was my decision. I became an expatriate, not an exile.
INTERVIEWER
A similar scene appears in “Fourth Version,” when the character Bella goes abroad to perform her one-person show.
VALENZUELA
Yes, I do steal from my life at times! In that scene, Bella receives a phone call and is informed that some people are looking for her and that she should not come back. Her attitude and outlook change—she finally acknowledges the weight of her work—and she decides to return to a violent Buenos Aires and fight, with her own weapons, not allowing fear to paralyze her as it paralyzed others.
INTERVIEWER
Conversely, characters and events that originate in your fiction at times transgress their limits, literally invading reality; your novel Bedside Manner, for example, which unwittingly foretold a true military insurrection.
VALENZUELA
That was an ugly coincidence. An uprising of the rebel military took place the day after the book was launched. Since the novel speaks about just such an uprising, my friends claimed I was overdoing it with the promotion of the book.
The novel takes a very pataphysic—you know, never take serious things seriously—approach to reality. The uprisings were very real—the insurgent officers called themselves the Carapintadas, since they smothered their faces with camouflage grease. Everything in Bedside Manner is real—the hyper-hyper inflation, raids for food, the shantytown—except the overlapping of ridiculous situations. There are many other examples. I believe narrative knows better than we all do.
INTERVIEWER
You yourself appear as a character in The Lizard’s Tail. Why?
VALENZUELA
While I was writing The Lizard’s Tail, I realized that the Sorcerer was taking over the novel. This had to do with his choice of words—I had given him the first person, and with it the power over language. I couldn’t fight with him from the outside—it would have been a form of literary cheating—so my only possibility was to get in the novel myself.
INTERVIEWER
What do you mean by “literary cheating”?
VALENZUELA
I was playing a difficult, two-sided game. Not that I was writing an historical novel, but very recent history was at my doorstep, and the novel goes back and forth between the first-person character of the Sorcerer and the omniscient I. But the real person, José López Rega, on whom the character was based was very much alive then, and I just couldn’t distort the facts and kill him in fiction for my convenience. It would have been too easy, and would have spoiled the whole project.
INTERVIEWER
Have you ever thought about writing your memoirs?
VALENZUELA
Of sorts. Not literary memoirs. But I’ve written diaries on and off, except for the last ten years or so. I always fantasize about writing travel logs, but then traveling gets the best of me and I don’t write. Also, I’m afraid that writing diaries is a way of avoiding fiction, so when I’m into a novel or a sequence of stories, I forgo the diaries.
But I think my life is literary and adventuresome in many ways, and I would love to tell it—if I could just pass the stage of direct narrative, which bores me to no end, especially because, in this case, I already know the outcome. There is no surprise left. Sticking to facts, however interesting, doesn’t allow me to delve into metaphor, to understand the deeper implications.
The novel I just finished, La Travesía, at first was intended to be a kind of apocryphal autobiography. After a couple of versions, I moved the whole thing from the first to the third person—the protagonist sounded too savvy for my taste, so I abandoned the autobiographical pretense.
INTERVIEWER
May I ask what the new novel is about?
VALENZUELA
La Travesía has to do with secrets. What are the secrets that we want to keep from others and what happens when we try to keep them from ourselves. It’s a bildungsroman of adulthood. This is the first time I’ve dealt with reality, and it was hard for me. The whole plot is invented, but the people surrounding the protagonist are not. I played with those disquieting feelings I used to get from Jerzy Kosinski’s novels—where does autobiography stop and invention start?
INTERVIEWER
Your complete short stories were published recently. How did it feel to see your stories all under one roof?
VALENZUELA
I was very excited to get in touch with my first stories again. Each story has its own independence. Each story is like its own individual, grown up and on its own. When I saw them all together, like a family, I could see the thread connecting them.
INTERVIEWER
Do you regret anything you’ve published?
VALENZUELA
There are so many writers who have burned or disclaimed their first books. Borges, for example. What a nuisance. I am very irreverent; I know no shame in that sense. It would mean some kind of censorship, wouldn’t it? Of course, there are some books I like better than others—some books still surprise me now, as if someone else had written them. On the other hand, I often regret what I haven’t written because I was too lazy or too cowardly. Writing takes real courage and commitment.
Author photograph by Nancy Crampton.
Would you say that Argentine writers—Latin American writers in general—have a different way of writing fiction than their American counterparts?
VALENZUELA
Oh, yes. I always am quite disturbed when American reviewers call my fiction surrealist. I consider it realist in excess. Latin American writers think of reality as having a wider span, that’s all—we explore the shadow side of it.
But the real difference has to do mostly with the origins of language. Spanish grammar is different from English grammar. This means that we have a different approach not only to the world, but to the word. At times it is something very subtle, a more daring immersion into the unknown. Un día soprendente, to give a very specific example, doesn’t mean exactly the same as un soprendente día. In English, you cannot even turn around a phrase or leave a dangling participle. Joyce needed to explode the English language to allow its occult meaning to emerge; Cortázar just plays around with Spanish words and grammar for the same purpose. Ours is a much more elastic grammar. English is onomatopoeic, beautifully strict, clear cut. Spanish, on the other hand, is more baroque and allows for ambiguity and metaphor. Does it have to do with the speaker’s character; or is character, as we may surmise, a construction of language?
INTERVIEWER
What do you think about the idea of women’s language?
VALENZUELA
I openly fight for it. I think there is a different charge in the words—women come from the badlands of language. Women know a lot about ambivalence and ambiguity—which is why, I think, good, subtle political writing by women novelists is dismissed in Argentina. Women are expected to console, not disturb the readers.
INTERVIEWER
Do you consider yourself a feminist?
VALENZUELA
I think of myself as somebody who is a born feminist but doesn’t like any isms. I don’t want to be obliged to anything. I hate labels. But ever since I was a little girl, I fought my way as a woman; I saw the oppression too clearly. I think of myself as a casualty of that war and I bear my wounds with pride, though I avoid banner waving.
INTERVIEWER
Going back to your time at NYU: what do you think a writer who teaches can offer to a writer in a creative-writing class?
VALENZUELA
You cannot make a writer—it is an innate way of seeing the world, and a love of language, and a lifetime commitment. But the students in those classes already had a writer’s mind, so you could teach them to see what they didn’t see in their own work and move them beyond their own limitations—force them, push them inside the darkest corridors of their imagination, and also motivate them.
INTERVIEWER
Have you ever taken a creative-writing class?
VALENZUELA
Never. The streets, journalism, and travel were my classes. I love to roam on my own in the bad neighborhoods of foreign cities. But who knows, a good writer’s workshop could become the equivalent of that, and it might even put you on the right path when you are blocked. Though I’m too proud, too old, and too lazy to even consider such a thing.
INTERVIEWER
You started out as a journalist. Do you think journalism has contributed to your fiction?
VALENZUELA
Not necessarily. Both worlds run parallel for me, but never—as yet—converge. Journalism taught me to be very precise and brief, very attentive to language. At La Nación my boss, Ambrosio Vecino, was a very literary man, a real teacher. He had been Cortázar’s best friend during their college years together. But journalism requires a horizontal gaze; it is absolutely factual. On the other hand, fiction requires a vertical gaze—delving deeper into the nonfacts, the unconscious, the realm of the imaginary. These are two very different ways of seeing the world.
Fiction, for me at least, is the best way to say things. I can be much more clearminded if I allow my imagination to take the lead—never loosing the reins, of course, but at full gallop. I also believe that, if you are fortunate, you can access the unconscious through fiction; in my case, elaborate ideas emerge in a very organized manner. Fiction for me is a way of “writing what you don’t know about what you know,” to quote Grace Paley.
Borges has this wonderful phrase in a short story: “Las falta de imaginación los movió a ser crueles” (“the lack of imagination moved them to cruelty”). Though cruelty with imagination can be the worst of all—just think of certain torturers in our respective countries. As a tool, imagination should only be used by writers, in their writing.
INTERVIEWER
What was Cortázar like?
VALENZUELA
I saw Julio Cortázar for the last time in December 1983. We spent a long afternoon together, and he confessed a strong need to write a novel. I asked him if he had any idea about the plot of his future novel. No, he didn’t, but he had a recurrent dream in which the publisher handed him the printed book, and he glanced through it and found it perfect—he finally had been able to say what he had wanted to say all his life. And it didn’t surprise him at all that the book was written not in letters, but with geometrical figures. He died the next year, on February 14. I remember thinking that the writers who had been honored with his friendship should bring his book into existence—one writer could write the triangle, another the cube, the circle, or sphere, and so on.
INTERVIEWER
How does the writing process work for you? Do you know, for example, when you are starting a novel as opposed to a short story?
VALENZUELA
Yes, absolutely. Well, except for my first novel, Clara. Back then, I never thought I would be able to write a novel, and suddenly the idea I had for a short story needed to branch and develop.
Otherwise the division is clear. You inhabit another realm when you are writing a novel. It’s like being in love—being “in novel.” At times, the need is unbearable. During those periods, I don’t want to write short stories. On the other hand, I might get a spark or an idea for a story; then I need a certain willpower to start pulling the thread, with the exact tension and patience so as to discover what lies behind the glimpse. Cortázar said that when the moment came he had to go to the typewriter and pull the story out of himself as if he were pulling out some kind of creepy creature, una alimaña. It sometimes feels like that.
INTERVIEWER
Do you have a writing schedule?
VALENZUELA
Each work finds its own time. For many years I wrote at night. Then I became scared of writing at night, probably on account of the ghosts that you call to mind when you are writing, mostly when dealing with the subject of torture and other dark political issues. I’ve returned to the night shift just recently, and am rediscovering the pleasure of total silence. But I still enjoy jumping out of bed and onto the computer—from dream to word, with no time to repent.
INTERVIEWER
You don’t have any rituals or routines that prepare you for writing?
VALENZUELA
I don’t have a ritual, but I like them a lot. With this postmodern contraption, the PC, I just do a few hands of solitaire as a warm-up. I wish I could play the piano instead.
INTERVIEWER
Do you write straight through from beginning to end?
VALENZUELA
In general, yes. When I don’t write straight from beginning to end, even if doing so takes a couple of years, I know I’m in deep trouble.
INTERVIEWER
Do you revise much?
VALENZUELA
This last novel had many versions. It probably has to do with the fact that I write on a computer now. I find it quite degrading, but times are changing. Before, I wrote by hand with a soft fountain pen—I still regret the loss of my old Parker 51, a gift from my father when I turned thirteen. If I needed a certain rhythm, I went to the typewriter. Writing by hand forced me to retype each page at least three times, and each time I retyped it I would hear the pound of the words, and polish them until they reached the perfect intonation.
INTERVIEWER
How does a book start?
VALENZUELA
El Gato eficaz, for example, just started pouring out of me. It was a very intense experience. I was a writer in residence at the International Writing Program at the University of Iowa, and after a couple of blank months, this strange text came into being—and with such unusual language, so wicked and crazy. The words I used in telling that story were so unfamiliar to me that I had to write them down the minute they came. I was writing in elevators, I was writing in the streets, I was writing all over the place, on little notebooks and pieces of paper, trying to get hold of every phrase.
INTERVIEWER
What about Black Novel with Argentines? How did that start?
VALENZUELA
I was in New York and I thought I wanted to write a detective novel à la Chandler, but by the second page my intentions had flopped. I already knew who the killer was and who the victim was and how he had killed her. I knew, and I couldn’t lie to the reader. I realized then that the real, and only, search had to be for the motive of the crime. I went on writing, and not getting any wiser about it. Many times I thought I would have to throw the whole thing away. All the while, these flashes about repression in Argentina kept popping into the mind of my Argentine protagonist, Agustín Palant. Finally, I saw the complete picture—the return of the repressed—and knew I had to be very careful not to spell it out bluntly. Since the story deals with repression it is also about what cannot easily be said. Argentina, like Agustín, needs to know, but doesn’t want to hear.
INTERVIEWER
How do you deal with politics in your writing?
VALENZUELA
When I was young and all of those literary discussions were taking place in my home, the idea of politics in writing was anathema. Only Ernesto Sábato insisted that you could use politics in fiction. For Borges and the people around him, politics was a dirty word. You know, art for art’s sake. So back then I thought that you shouldn’t put politics where your mind was, where your writing was.
Now I know differently. Although the only way to deal with politics in literature is to avoid the message at all costs, without being self-righteous or judgmental. I learned that lesson inadvertently in the process of writing Strange Things Happen Here in 1975. Returning from two years of travel, I was faced with such a violent Buenos Aires that I didn’t recognize my city anymore. I decided that the only way I could understand—or at least have a feeling of belonging—was by writing; I decided to write a story a day, somewhat like an AA program. So I went to the local cafés, where the paranoid feelings were so palpable that any phrase I could pick up triggered a story. Often the phrases I would overhear had nothing to do with what people were actually saying.
INTERVIEWER
Do you mean that you misheard them, or that their speech was codified in some way?
VALENZUELA
Both. The basic idea was to work around what goes unsaid yet is there, throbbing. To grasp the underlying paranoia. Usually, I misheard the phrases—but it is true that everything more or less political was said elliptically or in a coded manner. Anyway, what was important to me then were random words that would trigger my imagination. Using black humor, the grotesque, the exasperation of language, I managed to depict the horror of oppression and torture, and reintegrate myself into the reality we were living then. I wrote thirty stories in one month. In the process, I learned how to write politics without giving a message.
INTERVIEWER
Is it important to avoid the message because it makes for better fiction, or because it more easily eludes censorship?
VALENZUELA
I don’t have a real message to give; I don’t know the solution. But if I believed I did, I would write an essay, a column, even a pamphlet—and never contaminate fiction with a message. On the contrary, I believe fiction is a search shared with the reader.
INTERVIEWER
Has your work ever been censored? I’m thinking of “Page Zero,” from your novel He Who Searches.
VALENZUELA
“Page Zero” was a censored page from the Spanish original. In 1979, I was correcting the proofs. The military had taken over in March, and my editor, Enrique Pezzoni, was courageous enough to go ahead with the publication but asked for caution. In “Page Zero,” an introduction that is really an epilogue, the main protagonist is interrogated and tortured. His confession is supposed to be the text of the novel. I agreed with the publisher to pull out “Page Zero,” but we forgot to take it off the table of contents. No one noticed anything; the novel was experimental enough.
Those were bad times for publication. We had to play around the margins of a very diffuse, random but lethal censorship. The publishers of a distinguished house that specialized in psychology and sociology—two very threatened disciplines at that time—went to see the colonel who was in charge of education and culture and asked him for guidelines that could be followed. The colonel was outraged: How can you ask that? You can publish whatever you want. This is a free country, with a free press and freedom of speech. Of course, he added, if some madman or other decided to plant a bomb in your publishing house, there is nothing we can do about it.
INTERVIEWER
What do you think about Joseph Brodsky’s claim that good poetry can only be written under political repression?
VALENZUELA
I used to quarrel with Brodsky over that claim. Brodsky would say, with his deep voice, that censorship was bad for the writer but good for literature. That upset me to no end—it may be true in places like the former Soviet Union, where censorship was regulated, but not in countries like Argentina, where censorship was completely random. You had no idea what would not please some military or other, and if something happened to upset them they would go for the kill—your parents, your children, even your friends. I might be ready to put my life at stake for my thoughts, but not everybody else’s. Brodsky would say that a writer who cannot put everybody’s life at risk is not worth the name, and that censorship pushed you to produce tighter metaphors. I think that a writer who cannot find the right metaphor is not worth the name, neither under a dictatorship nor a democracy.
INTERVIEWER
Have you ever experienced exile?
VALENZUELA
Once, for a month and a half—it wasn’t much, yet it was difficult to bear. In 1976, I went to New York for the launching of my second book in English, Strange Things Happen Here. Two days after I left Buenos Aires, the police raided my apartment where my daughter was alone with her boyfriend—they were in their teens—and searched everything. They were looking for me. I had been fighting for human rights, hiding people who were in danger, getting crucial information out of the country. Fortunately, it was the police who came and not the paramilitary; they were threatening, but they didn’t take the kids away or harm them. I was advised not to come back. I remember spending a whole night with a Rubik’s Cube, trying unsuccessfully to solve it, as if that would put my life back in place. Eventually, I managed to return to Buenos Aires, only to leave it again—but this time it was my decision. I became an expatriate, not an exile.
INTERVIEWER
A similar scene appears in “Fourth Version,” when the character Bella goes abroad to perform her one-person show.
VALENZUELA
Yes, I do steal from my life at times! In that scene, Bella receives a phone call and is informed that some people are looking for her and that she should not come back. Her attitude and outlook change—she finally acknowledges the weight of her work—and she decides to return to a violent Buenos Aires and fight, with her own weapons, not allowing fear to paralyze her as it paralyzed others.
INTERVIEWER
Conversely, characters and events that originate in your fiction at times transgress their limits, literally invading reality; your novel Bedside Manner, for example, which unwittingly foretold a true military insurrection.
VALENZUELA
That was an ugly coincidence. An uprising of the rebel military took place the day after the book was launched. Since the novel speaks about just such an uprising, my friends claimed I was overdoing it with the promotion of the book.
The novel takes a very pataphysic—you know, never take serious things seriously—approach to reality. The uprisings were very real—the insurgent officers called themselves the Carapintadas, since they smothered their faces with camouflage grease. Everything in Bedside Manner is real—the hyper-hyper inflation, raids for food, the shantytown—except the overlapping of ridiculous situations. There are many other examples. I believe narrative knows better than we all do.
INTERVIEWER
You yourself appear as a character in The Lizard’s Tail. Why?
VALENZUELA
While I was writing The Lizard’s Tail, I realized that the Sorcerer was taking over the novel. This had to do with his choice of words—I had given him the first person, and with it the power over language. I couldn’t fight with him from the outside—it would have been a form of literary cheating—so my only possibility was to get in the novel myself.
INTERVIEWER
What do you mean by “literary cheating”?
VALENZUELA
I was playing a difficult, two-sided game. Not that I was writing an historical novel, but very recent history was at my doorstep, and the novel goes back and forth between the first-person character of the Sorcerer and the omniscient I. But the real person, José López Rega, on whom the character was based was very much alive then, and I just couldn’t distort the facts and kill him in fiction for my convenience. It would have been too easy, and would have spoiled the whole project.
INTERVIEWER
Have you ever thought about writing your memoirs?
VALENZUELA
Of sorts. Not literary memoirs. But I’ve written diaries on and off, except for the last ten years or so. I always fantasize about writing travel logs, but then traveling gets the best of me and I don’t write. Also, I’m afraid that writing diaries is a way of avoiding fiction, so when I’m into a novel or a sequence of stories, I forgo the diaries.
But I think my life is literary and adventuresome in many ways, and I would love to tell it—if I could just pass the stage of direct narrative, which bores me to no end, especially because, in this case, I already know the outcome. There is no surprise left. Sticking to facts, however interesting, doesn’t allow me to delve into metaphor, to understand the deeper implications.
The novel I just finished, La Travesía, at first was intended to be a kind of apocryphal autobiography. After a couple of versions, I moved the whole thing from the first to the third person—the protagonist sounded too savvy for my taste, so I abandoned the autobiographical pretense.
INTERVIEWER
May I ask what the new novel is about?
VALENZUELA
La Travesía has to do with secrets. What are the secrets that we want to keep from others and what happens when we try to keep them from ourselves. It’s a bildungsroman of adulthood. This is the first time I’ve dealt with reality, and it was hard for me. The whole plot is invented, but the people surrounding the protagonist are not. I played with those disquieting feelings I used to get from Jerzy Kosinski’s novels—where does autobiography stop and invention start?
INTERVIEWER
Your complete short stories were published recently. How did it feel to see your stories all under one roof?
VALENZUELA
I was very excited to get in touch with my first stories again. Each story has its own independence. Each story is like its own individual, grown up and on its own. When I saw them all together, like a family, I could see the thread connecting them.
INTERVIEWER
Do you regret anything you’ve published?
VALENZUELA
There are so many writers who have burned or disclaimed their first books. Borges, for example. What a nuisance. I am very irreverent; I know no shame in that sense. It would mean some kind of censorship, wouldn’t it? Of course, there are some books I like better than others—some books still surprise me now, as if someone else had written them. On the other hand, I often regret what I haven’t written because I was too lazy or too cowardly. Writing takes real courage and commitment.
Author photograph by Nancy Crampton.
jueves, 26 de mayo de 2011
Consejo de Elizabeth Bishop
Bishop herself, in an essay called Writing Poetry is an Unnatural Act (brought to light in the recently published Edgar Allan Poe and the Juke-Box) defined three qualities she most admired in the poetry she loved: accuracy, spontaneity and mystery. Quoting Coleridge, she argued that the best poetry conveys “the most fantastic thoughts in the most correct and natural language”, opposing it to “the tiresome practice of conveying the most trivial thoughts in the most fantastic language.”
Al revés de lo que se usa en estos tiempos, la poetisa Elizabeth Bishop dijo que tres cosas caracterizaban la poesia que ella más amaba: precsión. espopntaneidad ymisterio. Y que lo que vale la pena escribir son los pensamientos más fantásticos en el lenguaje más natural, al revés de esa costmbre cansadora de plasmar los pensamientos más triviales en el lenguaje más fantástico.
Al revés de lo que se usa en estos tiempos, la poetisa Elizabeth Bishop dijo que tres cosas caracterizaban la poesia que ella más amaba: precsión. espopntaneidad ymisterio. Y que lo que vale la pena escribir son los pensamientos más fantásticos en el lenguaje más natural, al revés de esa costmbre cansadora de plasmar los pensamientos más triviales en el lenguaje más fantástico.
"Ponete en mis zapatos"
Un ejemplo de buena escritura periodistica
En esta nota de el diario El Argentino del 26/ 5 /11 , Daniel Enzetti entrevista a Juana Sicardi. viuda del cineasta argentino desaparecido Raymundo Gleyzer. Daniel fue fiel al relato oral de Juana, y el resultado parece una pelicula : lo ves y sientes lo que ella siente. Ella lo habrá contado biem , pero Daniel lo escribió mejor.
–¿Qué recordás de las horas previas al secuestro?
–Él estaba en Nueva York, y muchos amigos le decían que no volviera. Pero por su carácter, y con esa historia de que para él todo se podía, finalmente regresó. Era Raymundo, "el rey del mundo", como bromeo siempre. Por otro lado, la verdad es que nadie imaginaba el horror que vendría después. Yo había tomado la decisión de separarnos, y ese 27 de mayo vino, me dejó a Diego y me dijo "no me llames a mi casa porque no voy a ir más por allá. Hago unos trámites y hablamos después." Pasó por SICA a buscar un formulario que necesitaba para ir al médico, y a partir de ahí no sé otra cosa. Lo siguieron y lo agarraron en el sindicato. La casa estaba toda destruida, dada vuelta, y se robaron todo, hasta los platos. Pero dejaron algo: los rollos de filmación; se ve que no les dio la cabeza para tanto. Entramos con su hermana Greta al departamento y estábamos como atontadas. Llorábamos y nos poníamos a ordenar y juntar tonterías: un cuadrito, un papel del suelo. Parecía una mala película. De repente nos miramos y nos dijimos "¿qué estamos haciendo?" No me olvido más: levanté un zapato de abajo de la mesa, y le hablé al aire: "¿Me dejás un zapato en medio del living, hijo de puta? ¿Qué hiciste con Raymundo?" En un momento empezamos a reírnos de los nervios, porque cuando hicimos un té nos dimos cuenta de que se habían llevado hasta las cucharitas para revolver. Nos fuimos, ¿qué iba a hacer? Y empecé a llamar a los amigos. A "Poldi" (Leopoldo Nacht), por ejemplo. Lo saqué a Diego del jardín de infantes porque tenía miedo que le hicieran algo, y empecé a dar vueltas por la ciudad. Si veía movimientos raros en el barrio, me sentaba en un bar, dos, tres horas. ¿Cuánto podés estar con una criatura de cuatro años en un bar? Pero no me arrepiento de nada. Me hago cargo de lo que hicimos con Raymundo, y lo volveríamos a hacer de la misma manera.
–¿Qué recordás de las horas previas al secuestro?
–Él estaba en Nueva York, y muchos amigos le decían que no volviera. Pero por su carácter, y con esa historia de que para él todo se podía, finalmente regresó. Era Raymundo, "el rey del mundo", como bromeo siempre. Por otro lado, la verdad es que nadie imaginaba el horror que vendría después. Yo había tomado la decisión de separarnos, y ese 27 de mayo vino, me dejó a Diego y me dijo "no me llames a mi casa porque no voy a ir más por allá. Hago unos trámites y hablamos después." Pasó por SICA a buscar un formulario que necesitaba para ir al médico, y a partir de ahí no sé otra cosa. Lo siguieron y lo agarraron en el sindicato. La casa estaba toda destruida, dada vuelta, y se robaron todo, hasta los platos. Pero dejaron algo: los rollos de filmación; se ve que no les dio la cabeza para tanto. Entramos con su hermana Greta al departamento y estábamos como atontadas. Llorábamos y nos poníamos a ordenar y juntar tonterías: un cuadrito, un papel del suelo. Parecía una mala película. De repente nos miramos y nos dijimos "¿qué estamos haciendo?" No me olvido más: levanté un zapato de abajo de la mesa, y le hablé al aire: "¿Me dejás un zapato en medio del living, hijo de puta? ¿Qué hiciste con Raymundo?" En un momento empezamos a reírnos de los nervios, porque cuando hicimos un té nos dimos cuenta de que se habían llevado hasta las cucharitas para revolver. Nos fuimos, ¿qué iba a hacer? Y empecé a llamar a los amigos. A "Poldi" (Leopoldo Nacht), por ejemplo. Lo saqué a Diego del jardín de infantes porque tenía miedo que le hicieran algo, y empecé a dar vueltas por la ciudad. Si veía movimientos raros en el barrio, me sentaba en un bar, dos, tres horas. ¿Cuánto podés estar con una criatura de cuatro años en un bar? Pero no me arrepiento de nada. Me hago cargo de lo que hicimos con Raymundo, y lo volveríamos a hacer de la misma manera.
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miércoles, 25 de mayo de 2011
" Todas Brujas" de Ana von Rebeur entre los más vendidos de la FIL Bogota 2011
Los títulos más vendidos en la Feria Internacional del Libro
17 de mayo de 2011 • 15:10 • actualizado a las 15:16 Comentarios
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Noticia
La Feria Internacional del Libro superó los 400.000 visitantes del 2010.
17 de mayo de 2011
Foto: David Felipe Rincón / Terra
La edición número 24 de la Feria Internacional del libro de Bogotá tuvo a Ecuador como país invitado de honor y superó a los 400.000 espectadores del año pasado. Las mejores editoriales exhibieron sus grandes obras y estos fueron los libros más vendidos durante los 13 días de exposición:
Editorial Planeta
1. Apocalipsis, de Mario Mendoza.
2. Los días del arcoíris, de Antonio Skármeta.
3. El ángel perdido, de Javier Sierra.
4. Objetivo 4, de Germán Castro Caycedo.
5. El gran diseño, de Stephen Hawking.
Editorial Norma
1. Desestrésate, de Santiago Rojas.
2. Todas brujas, de Ana von Rebeur.
3. La otra mujer, de Roberto Ampuero.
Ediciones B
1. Trilogía de Escipión el Africano, de Santiago Posteguillo.
2.Tras la huella del almirante, Hernando de la Rosa.
3. La vida no es fácil, papi, de Jorge Enrique Botero.
4. Cuatro mujeres imprescindibles, de Renata Durán.
Editorial Santillana
1. El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez.
2. 35muertos, de Sergio Álvarez.
3. 8.848 Everest, sueño de uno, sueños de todos, de Fernando Araújo Vélez y Expedición Everest Colombia.
4. La eterna parranda, de Alberto Salcedo Ramos.
5. Guía ilustrada de la Saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer
Editorial Penta
1. Elogio de la Lentitud, Carl Honoré, Editorial RBA.
2. Bajo Presión, Carl Honoré, Editorial RBA.
3. Tres Ataúdes Blancos, Antonio Ungar, Editorial Anagrama.
4. Viaje de invierno, Amélie Nothomb, Editorial Anagrama.
5. Libro del Desasosiego (Bolsillo), Fernando Pessoa, Editorial Acantilado.
Random House Mondadori
1. El cuaderno de Maya, de Isabel Allende.
2. La economía de los paramilitares, de Mauricio Romero y la Corporación Nuevo Arco Iris.
3. El cementerio de Praga, Umberto Eco.
4. Renacer, Claudia Gray.
5. El coaching de Oscar Wilde, de Allan Percy.
Fondo de Cultura Económica
1. La historia de las cosas, de Annie Leonard.
2. El coraje de la verdad, de Michel Foucault.
3. Cuentos completos de Dostoievski.
Urano
1. 1Q84, de Haruki Murakami, (Tusquets)
2. Luz en la sombra, de Deepak Chopra, Debbie Ford y Marianne Williamson (Urano)
3. El cuerpo habla, de Joe Navarro (Sirio).
4. El poder, de Rhonda Byrne, (Urano).
5. Los cuatro acuerdos y El quinto acuerdo, Miguel Ruiz y José Ruiz (Urano).
Panamericana
1. El gran libro de la mitología para niños.
2. Envejezca con desvergüenza, de David Brown.
3. Biblia guadalupana.
Intermedio
1. La vida mística de Jesús, de Hilda Strauss.
2. A usted también le ha pasado, de Andrés Gómez.
Rey Naranjo
1. Palabras fabulosas, de Ricardo Soca.
2. La fascinante historia de las palabras, de Ricardo Soca.
17 de mayo de 2011 • 15:10 • actualizado a las 15:16 Comentarios
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Noticia
La Feria Internacional del Libro superó los 400.000 visitantes del 2010.
17 de mayo de 2011
Foto: David Felipe Rincón / Terra
La edición número 24 de la Feria Internacional del libro de Bogotá tuvo a Ecuador como país invitado de honor y superó a los 400.000 espectadores del año pasado. Las mejores editoriales exhibieron sus grandes obras y estos fueron los libros más vendidos durante los 13 días de exposición:
Editorial Planeta
1. Apocalipsis, de Mario Mendoza.
2. Los días del arcoíris, de Antonio Skármeta.
3. El ángel perdido, de Javier Sierra.
4. Objetivo 4, de Germán Castro Caycedo.
5. El gran diseño, de Stephen Hawking.
Editorial Norma
1. Desestrésate, de Santiago Rojas.
2. Todas brujas, de Ana von Rebeur.
3. La otra mujer, de Roberto Ampuero.
Ediciones B
1. Trilogía de Escipión el Africano, de Santiago Posteguillo.
2.Tras la huella del almirante, Hernando de la Rosa.
3. La vida no es fácil, papi, de Jorge Enrique Botero.
4. Cuatro mujeres imprescindibles, de Renata Durán.
Editorial Santillana
1. El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez.
2. 35muertos, de Sergio Álvarez.
3. 8.848 Everest, sueño de uno, sueños de todos, de Fernando Araújo Vélez y Expedición Everest Colombia.
4. La eterna parranda, de Alberto Salcedo Ramos.
5. Guía ilustrada de la Saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer
Editorial Penta
1. Elogio de la Lentitud, Carl Honoré, Editorial RBA.
2. Bajo Presión, Carl Honoré, Editorial RBA.
3. Tres Ataúdes Blancos, Antonio Ungar, Editorial Anagrama.
4. Viaje de invierno, Amélie Nothomb, Editorial Anagrama.
5. Libro del Desasosiego (Bolsillo), Fernando Pessoa, Editorial Acantilado.
Random House Mondadori
1. El cuaderno de Maya, de Isabel Allende.
2. La economía de los paramilitares, de Mauricio Romero y la Corporación Nuevo Arco Iris.
3. El cementerio de Praga, Umberto Eco.
4. Renacer, Claudia Gray.
5. El coaching de Oscar Wilde, de Allan Percy.
Fondo de Cultura Económica
1. La historia de las cosas, de Annie Leonard.
2. El coraje de la verdad, de Michel Foucault.
3. Cuentos completos de Dostoievski.
Urano
1. 1Q84, de Haruki Murakami, (Tusquets)
2. Luz en la sombra, de Deepak Chopra, Debbie Ford y Marianne Williamson (Urano)
3. El cuerpo habla, de Joe Navarro (Sirio).
4. El poder, de Rhonda Byrne, (Urano).
5. Los cuatro acuerdos y El quinto acuerdo, Miguel Ruiz y José Ruiz (Urano).
Panamericana
1. El gran libro de la mitología para niños.
2. Envejezca con desvergüenza, de David Brown.
3. Biblia guadalupana.
Intermedio
1. La vida mística de Jesús, de Hilda Strauss.
2. A usted también le ha pasado, de Andrés Gómez.
Rey Naranjo
1. Palabras fabulosas, de Ricardo Soca.
2. La fascinante historia de las palabras, de Ricardo Soca.
Cómo escribir
Leila Guerriero para El Malpensante, Mayo 2011
No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y, a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan. Y yo, cada vez, me siento tentada de citar la primera frase de un relato de la escritora estadounidense Lorrie Moore, llamado “Cómo convertirse en escritora”, incluido en su libro Autoayuda: “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”. Pero no lo hago porque no es eso lo que verdaderamente pienso y porque, en el fondo, dar consejos es oficio de soberbios. Entonces, cuando me preguntan, digo no, ninguno, nada.
Pero hoy es abril y ha sido un buen día. Hice una entrevista con una mujer a quien voy a volver a ver en dos semanas y varios llamados telefónicos que dieron buenos resultados. Compré frutas, conseguí un estupendo curry en polvo. Hay nardos en los floreros de la cocina. Corrí al atardecer. Me siento leve, un poco feroz, arbitraria. De modo que si hoy me preguntaran, les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten.
Escuchen a Pearl Jam, a Bach, a Calexico. Canten a gritos canciones que no cantarían en público: Shakira, Julieta Venegas, Raphael. Vayan a las iglesias en las que se casan otros, sumérjanse en avemarías que no les interesan: expóngase a chorros de emoción ajena.
Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten.
Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad.
Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”.
Tengan paciencia porque todo está ahí: solo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada.
Maten alguna cosa viva: sean responsables de la muerte. Viajen. Vean películas de Werner Herzog. Quieran ser Werner Herzog. Sepan que no lo serán nunca.
Pierdan algo que les importe. Ejercítense en el arte de perder. Sepan quién es Elizabeth Bishop.
Equivóquense. Sean tozudos. Créanse geniales. Después aprendan.
Tengan una enfermedad. Repónganse. Sobrevivan.
Quédense hasta el final en los velorios. Tomen una foto del muerto. Tengan memoria, conserven los objetos.
Resístanse al deseo de olvidar.
Cuando pregunten, cuando entrevisten, cuando escriban: prodíguense. Después, desaparezcan.
Acepten trabajos que estén seguros de no poder hacer, y háganlos bien. Escriban sobre lo que les interesa, escriban sobre lo que ignoran, escriban sobre lo que jamás escribirían. No se quejen.
Contemplen la música de las estrellas y de los carteles de neón.
Conozcan esta línea de Marosa di Giorgio, uruguaya: “Los jazmines eran grandes y brillantes como hechos con huevos y con lágrimas”.
Vivan en una ciudad enorme.
No se lastimen.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.
No tienen por qué saberlo: soy periodista y, a veces, otros periodistas me llaman para conversar. Y, a veces, me preguntan si podría dar algún consejo para colegas que recién empiezan. Y yo, cada vez, me siento tentada de citar la primera frase de un relato de la escritora estadounidense Lorrie Moore, llamado “Cómo convertirse en escritora”, incluido en su libro Autoayuda: “Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/astronauta. Estrella de cine/misionera. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce–”. Pero no lo hago porque no es eso lo que verdaderamente pienso y porque, en el fondo, dar consejos es oficio de soberbios. Entonces, cuando me preguntan, digo no, ninguno, nada.
Pero hoy es abril y ha sido un buen día. Hice una entrevista con una mujer a quien voy a volver a ver en dos semanas y varios llamados telefónicos que dieron buenos resultados. Compré frutas, conseguí un estupendo curry en polvo. Hay nardos en los floreros de la cocina. Corrí al atardecer. Me siento leve, un poco feroz, arbitraria. De modo que si hoy me preguntaran, les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corren como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño). Sean suaves como un ala, igual de peligrosos. Y respeten: recuerden que trabajan con vidas humanas. Respeten.
Escuchen a Pearl Jam, a Bach, a Calexico. Canten a gritos canciones que no cantarían en público: Shakira, Julieta Venegas, Raphael. Vayan a las iglesias en las que se casan otros, sumérjanse en avemarías que no les interesan: expóngase a chorros de emoción ajena.
Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua, sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten.
Sean curiosos: miren donde nadie mira, hurguen donde nadie ve. No permitan que la miseria del mundo les llene el corazón de ñoñería y de piedad.
Sepan cómo limpiar su propia mugre, hacer un hoyo en la tierra, trabajar con las manos, construir alguna cosa. Sean simples pero no se pretendan inocentes. Conserven un lugar al que puedan llamar “casa”.
Tengan paciencia porque todo está ahí: solo necesitan la complicidad del tiempo. Aprendan a no estar cansados, a no perder la fe, a soportar el agobio de los largos días en los que no sucede nada.
Maten alguna cosa viva: sean responsables de la muerte. Viajen. Vean películas de Werner Herzog. Quieran ser Werner Herzog. Sepan que no lo serán nunca.
Pierdan algo que les importe. Ejercítense en el arte de perder. Sepan quién es Elizabeth Bishop.
Equivóquense. Sean tozudos. Créanse geniales. Después aprendan.
Tengan una enfermedad. Repónganse. Sobrevivan.
Quédense hasta el final en los velorios. Tomen una foto del muerto. Tengan memoria, conserven los objetos.
Resístanse al deseo de olvidar.
Cuando pregunten, cuando entrevisten, cuando escriban: prodíguense. Después, desaparezcan.
Acepten trabajos que estén seguros de no poder hacer, y háganlos bien. Escriban sobre lo que les interesa, escriban sobre lo que ignoran, escriban sobre lo que jamás escribirían. No se quejen.
Contemplen la música de las estrellas y de los carteles de neón.
Conozcan esta línea de Marosa di Giorgio, uruguaya: “Los jazmines eran grandes y brillantes como hechos con huevos y con lágrimas”.
Vivan en una ciudad enorme.
No se lastimen.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.
Tengan algo para decir.
sábado, 14 de mayo de 2011
Narrar es seducir
El periodista colombiano Alberto Salcedo Torres, autor de " La eterna parranda" dice : " Los contadores de historias son como Vito Corleone en El Padrino , tienen que hacerle al lector , de entrada, una oferta que no pueda resistir . Solo que en este caso no se apela a la intimidación sino al encanto. Para mi , narrar es seducir." ( El tiempo, 7 de mayo de 2011)
Allende no sabe nada de estructuras...por suerte
La escritora chilena Isabel Allende anunció este sábado que en junio se publicará su última novela "'El Cuaderno de Maya', a la que define como "una historia medio policial", según dijo en una presentación en la primera Feria del Libro en español en Los Angeles (LéaLA).
"'El cuaderno de Maya' es una historia contemporánea sobre una chica americana nacida en Berkeley (California) y con una abuela chilena, que se mete en unos líos tremendos y su abuela la ayuda a esconderse en una islita de Chiloé (sur de Chile)", reveló Allende.
La novela "mezcla en la protagonista características de mis tres nietos" precisó la escritora. Y anunció que el libro será publicado primero en España.
Allende anunció su próxima publicación durante la presentación de la novela "La isla bajo el mar" (2009) -éxito de venta en América Latina el año pasado-, en una conferencia moderada por su colega colombiana, Laura Restrepo, en la Convention Center de Los Angeles.
La autora de "La multitud errante" (2001) alabó a Allende por "haber logrado lo que de verdad es un milagro en materia de libros, y es que sus libros son entrañables y son objetos cotidianos en la casa de millones de personas".
La escritora chilena, por su parte, contó que "desde hace 30 años" cuando escribió "La Casa de los Espíritus" (1982) ha cumplido el ritual de sentarse cada 8 de enero a escribir un libro aunque este año se lo tomó sabático.
Las novelas de Allende -un éxito en las ventas en español- han sido traducidas a varios idiomas pese a que su obra fue calificada de "subliteratura" o literatura comercial por varios críticos y escritores.
De hecho, al ser consultada por Restrepo sobre la estructura de su última novela publicada, Allende le respondió: "Laura esas son preguntas de crítico, de profesor. Uno escribe como puede, yo cuando escribo no pienso para nada ni la estructura ni el símbolo ni qué significa la isla ni qué significa el mar, sino que quiero contar una historia y la historia es un drama personal y pienso que me pudo haber pasado a mí (...)".
"'El cuaderno de Maya' es una historia contemporánea sobre una chica americana nacida en Berkeley (California) y con una abuela chilena, que se mete en unos líos tremendos y su abuela la ayuda a esconderse en una islita de Chiloé (sur de Chile)", reveló Allende.
La novela "mezcla en la protagonista características de mis tres nietos" precisó la escritora. Y anunció que el libro será publicado primero en España.
Allende anunció su próxima publicación durante la presentación de la novela "La isla bajo el mar" (2009) -éxito de venta en América Latina el año pasado-, en una conferencia moderada por su colega colombiana, Laura Restrepo, en la Convention Center de Los Angeles.
La autora de "La multitud errante" (2001) alabó a Allende por "haber logrado lo que de verdad es un milagro en materia de libros, y es que sus libros son entrañables y son objetos cotidianos en la casa de millones de personas".
La escritora chilena, por su parte, contó que "desde hace 30 años" cuando escribió "La Casa de los Espíritus" (1982) ha cumplido el ritual de sentarse cada 8 de enero a escribir un libro aunque este año se lo tomó sabático.
Las novelas de Allende -un éxito en las ventas en español- han sido traducidas a varios idiomas pese a que su obra fue calificada de "subliteratura" o literatura comercial por varios críticos y escritores.
De hecho, al ser consultada por Restrepo sobre la estructura de su última novela publicada, Allende le respondió: "Laura esas son preguntas de crítico, de profesor. Uno escribe como puede, yo cuando escribo no pienso para nada ni la estructura ni el símbolo ni qué significa la isla ni qué significa el mar, sino que quiero contar una historia y la historia es un drama personal y pienso que me pudo haber pasado a mí (...)".
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El cuaderno de Maya,
Isabel Allende
Lo que cuenta Rosa Montero es reflejo de mi vida...
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/montero/autora.htm
Viaje con ella en el mismo vuelo de Avianca de Buenos Aires a Bogotá de la Feria del Libro de Buenos Aires a la Feria del Libro de Bogotá...y me asombro todo lo que tebemso en común. De hecho, le conté quela cito en mi libro " Todas Brujas, las ventajas de ser mala" ( que fue el más vendido en la Feria del Libro de Bogotá!) .
Viaje con ella en el mismo vuelo de Avianca de Buenos Aires a Bogotá de la Feria del Libro de Buenos Aires a la Feria del Libro de Bogotá...y me asombro todo lo que tebemso en común. De hecho, le conté quela cito en mi libro " Todas Brujas, las ventajas de ser mala" ( que fue el más vendido en la Feria del Libro de Bogotá!) .
lunes, 2 de mayo de 2011
Ana von Rebeur en Ecuador


Ecuatorianas : Estaré firmando mis libros el 10 de Mayo en Libro Expres del Quicentro a las 18h30, y el 11 será la presentación de " Todas Brujas : las Ventajas de ser mala" a las 19h00 en el teatro CCI.
El miercoles 11 a las 18 ha dare una charla en El Teatro del Centro Comercial Iñaquito: " Mujer moderna y valiente : descubre tu rol en el siglo XXI"
http://todasbrujas.blogspot.com
domingo, 1 de mayo de 2011
Florencia Bonelli y las fotos de sus personajes
Todos los personajes del libro han sufrido mucho, y sus actos tienen que ver con cuestiones dolorosas del pasado. “Hay que crear conflicto permanentemente, es el alma mater de la novela. A mí me gustan las novelas que mantienen al lector en alerta, y para eso hay que crear personajes conflictivos en situaciones conflictivas”.
Todos sus personajes están basados en la imagen real de una persona. En este caso, para el de Eliah se basó en el actor italiano Gabriel Garco, y el de Matilde, en la actriz americana Amanda Seyfried. Y el comienzo de cada libro es una suerte de rito para la escritora. “De cada libro tengo las fotos de los personajes colgadas en la pared. Bajar las imágenes de los personajes del libro anterior para colgar las de los nuevos es todo un duelo; no saco las anteriores hasta que no haya elegido las nuevas para que no quede el espacio vacío. El proceso de cortar el cordón umbilical es largo y muy doloroso. Pero bueno, un clavo saca otro clavo y después me voy enamorando de los personajes del nuevo libro”.
Acerca del proceso de escritura, Bonelli señaló: “Cuando empiezo a escribir pensando en ir hacia un lado y después termino hablando de otra cosa, digo: ‘¿En qué momento no hice lo que yo quería y los personajes hicieron otra cosa distinta?’. Hay una estructura inicial que después va tomando las formas más diversas, los personajes empiezan a tomar vida propia y es como si en realidad ellos me fueran dictando”.
Bonelli tiene una relación muy íntima con sus lectores. “Yo construí todo esto gracias a mis lectores, entonces mi agradecimiento es infinito, por eso les contesto cada uno de los mails que me mandan, estableciendo un lazo particular con ellos. El primer mail que recibí fue de Gloria Casaña por el año 2004, que hoy en día es amiga y colega mía. Y luego esto se fue montando con el boca en boca, con el regalo del libro, y fue tomando una dimensión que no esperaba. Creo que el contacto hizo mucho, yo hablo mucho con ellos y les cuento en qué estoy, entonces me mandan material y yo recurro a ellos cuando necesito ayuda. Por ejemplo, una lectora es cirujana pediátrica, y ella me ayudó muchísimo en la construcción del personaje de Matilde. Además, de esta forma yo me pongo en el lugar de los lectores y los entiendo perfectamente, porque yo lo vivo con otros libros”.
Todos sus personajes están basados en la imagen real de una persona. En este caso, para el de Eliah se basó en el actor italiano Gabriel Garco, y el de Matilde, en la actriz americana Amanda Seyfried. Y el comienzo de cada libro es una suerte de rito para la escritora. “De cada libro tengo las fotos de los personajes colgadas en la pared. Bajar las imágenes de los personajes del libro anterior para colgar las de los nuevos es todo un duelo; no saco las anteriores hasta que no haya elegido las nuevas para que no quede el espacio vacío. El proceso de cortar el cordón umbilical es largo y muy doloroso. Pero bueno, un clavo saca otro clavo y después me voy enamorando de los personajes del nuevo libro”.
Acerca del proceso de escritura, Bonelli señaló: “Cuando empiezo a escribir pensando en ir hacia un lado y después termino hablando de otra cosa, digo: ‘¿En qué momento no hice lo que yo quería y los personajes hicieron otra cosa distinta?’. Hay una estructura inicial que después va tomando las formas más diversas, los personajes empiezan a tomar vida propia y es como si en realidad ellos me fueran dictando”.
Bonelli tiene una relación muy íntima con sus lectores. “Yo construí todo esto gracias a mis lectores, entonces mi agradecimiento es infinito, por eso les contesto cada uno de los mails que me mandan, estableciendo un lazo particular con ellos. El primer mail que recibí fue de Gloria Casaña por el año 2004, que hoy en día es amiga y colega mía. Y luego esto se fue montando con el boca en boca, con el regalo del libro, y fue tomando una dimensión que no esperaba. Creo que el contacto hizo mucho, yo hablo mucho con ellos y les cuento en qué estoy, entonces me mandan material y yo recurro a ellos cuando necesito ayuda. Por ejemplo, una lectora es cirujana pediátrica, y ella me ayudó muchísimo en la construcción del personaje de Matilde. Además, de esta forma yo me pongo en el lugar de los lectores y los entiendo perfectamente, porque yo lo vivo con otros libros”.
miércoles, 27 de abril de 2011
Paul Auster ya no sabe qué es real y qué es escrito
" The Inner Life of Martin Frost es una historia sobre un hombre que escribe una historia sobre un hombre que escribe una historia. Comienza cuando Martin descubre a Claire a su lado en la cama y termina cuando termina el cuento que está escribiendo. Por ese juego entre escribir y ser personaje de la propia escritura no se sabe qué es real y qué no. Es mi exploración filosófica personal: cuando escribo ficción siento que mis personajes son reales, vivo con ellos”.
Claudia Piñeiro y las novelas policiales : qué dar y qué no dar
«De mis tres novelas, Tuya es la más policial. Lo que más me gusta es el suspenso, más que el policial en sí mismo; prefiero una trama con más ribetes psicológicos y sociológicos», señala la autora de Las viudas de los jueves y Elena sabe. «El policial me permite contar una historia que sé hacia dónde va y lo que voy a contar. De alguna forma también te ata porque en un policial no podés alejarte demasiado de la trama», explica la escritora. «Si bien me gusta la digresión y contar historias paralelas a la trama en sí misma, y muchas veces la trama es una excusa para contar otras cosas, en el policial siempre tenés que volver al crimen que prometiste contar. Me siento más segura.» Piñeiro advierte que la clave del suspenso es «cuánto doy y cuánto no doy, porque si no das, no generás suspenso sino sorpresa», aclara. «Si no te digo nada y dentro de cuatro capítulos explota una bomba y se mueren todos, evidentemente eso es sorpresa pero no es suspenso, como decía Hitchcock. Yo tengo que ir dosificando determinadas cuestiones para generar un interés sobre alguna rama de lo que estoy contando, y después hay que atar todos los cabos sueltos. El policial tiene un entramado de relojería que a lo mejor otro tipo de historias no tiene».
martes, 26 de abril de 2011
Osvaldo Soriano sobre qué escribir
Osvaldo Soriano opinó en La Nacion el 13 de enero de 1995 que un buen escritor no le puede endilgar sus pretensiones personales al lector . " Al amigo que me lee le pido que me lea solos las diez primeras paginas, y por eso trabajo tanto en las primeras . En la linea quince de una novela uno tiene que estar muy interesado porque si no, no va a seguir leyendo. No hay ni gun problema en la literatura ocupada en no dar mensajes , pero sepan que ahi no hay lectores. En genarl son libros muy aburridos. Despues de ciertas breves lecturas que uno hace al azar , yo me digo a quien carajo le importan esos mundos tan particulares que no dan mensaje de ningun tipo . Nada los acecha, nada les preocupa, no tienen peligros y no se ven venir alegrias fuertes . Sólo le importa al autor. Y si bien esto es lo más legitimo del mundo , el problema es que uno pretenda que le importes a los otros. Esto es epsecifico de la cultura argentina, no se da en ningún otro lugar del mundo.
Si vas a escribir, que pase algo y que haya mensaje , por favor...dice Osvaldo Soriano
Osvaldo Soriano opino en La Nacion el 13 de enero de 1995 que un buen escritor no le puede endilgar sus pretensiones personales al lector . " Al amigo que me lee le pido que me lea solos las diez primeras paginas, y por eso trabajo tanto en las primeras . Emn la linea quinc e de una novela uno tiene que estar muy interesado porque si no, no va a seguir leyendo. No hay ni gun problema en la literatura ocupada en no dar mensajes , pero sepan que ahi no hay lectores. En genarl son libros muy aburridos. Despues de ciertas breves lecturas que uno hace al azar , yo me digo a quien carajo le importan esos mundos tan particulares que no dan mensaje de ningun tipo . Nada los acecha, nada les preocupa, no tienen peligros y no se ven venir alegrias fuertes . Sólo le importa al autor. Y si bien esto es lo más legitimo del mundo , el problema es que uno pretenda que le importes a los otros. Esto es específico de la cultura argentina, no se da en ningun otro lugar del mundo."
viernes, 22 de abril de 2011
Decalogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga
1- Cree en el maestro como en Dios mismo .
2) Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes con dominarla. Ciando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tu mismo.
3)Resiste cuando puedas a la imitacion, pero imita si el influjo es demasiado fuerte . mas que cualquier otra cosa , el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
4 - Ten fe ciega , no tu capacidad para el triunfo sino el ardor con el que lo deas. Ama a tu arte como a tu novia dándole todo tu corazón .
5 - No empieces a escribir sin saber desde lña primera linea adonde vas. En un cuentpo bien logrado, las tres pirmeras lineas tienen casi siempre la misma importancia que las tres ultimas .
6- Si quieres expresar con exactitud esata circunstancia · Dese el rio soplaba un viento frio" , no hay en lengua humana mas palabras que las usadas en expresarla.
7) No adjetives sin necesidad . Inútiles serán cuantas coaas adhieras a un sustantivo debil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
8)Tomalos a los personajes de la mano y llevalos firmemente hasta el final , sin ver otra cosa que el camino que les trazaste . No te distraigas viendo tu lo que ellos no pueden o no les importa ver . No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea.
8) No escribas bajo el imperior de la emoción . Dejala morir y evócala. Si eres capaz de revivirla tal cual fue, haz llegado en arte a la mitad del camino.
10 ) No piense en los amigos al escribir , ni en la impresion que hara la historia. Cuenta como si el relato no tuviera interes mas que para el pequeño ambiente de tus personajes , de los que pudiste haber sido uno . No de otro modo si obtiene vida en un cuento.
2) Cree que tu arte es una cima inaccesible. No sueñes con dominarla. Ciando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tu mismo.
3)Resiste cuando puedas a la imitacion, pero imita si el influjo es demasiado fuerte . mas que cualquier otra cosa , el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
4 - Ten fe ciega , no tu capacidad para el triunfo sino el ardor con el que lo deas. Ama a tu arte como a tu novia dándole todo tu corazón .
5 - No empieces a escribir sin saber desde lña primera linea adonde vas. En un cuentpo bien logrado, las tres pirmeras lineas tienen casi siempre la misma importancia que las tres ultimas .
6- Si quieres expresar con exactitud esata circunstancia · Dese el rio soplaba un viento frio" , no hay en lengua humana mas palabras que las usadas en expresarla.
7) No adjetives sin necesidad . Inútiles serán cuantas coaas adhieras a un sustantivo debil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
8)Tomalos a los personajes de la mano y llevalos firmemente hasta el final , sin ver otra cosa que el camino que les trazaste . No te distraigas viendo tu lo que ellos no pueden o no les importa ver . No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea.
8) No escribas bajo el imperior de la emoción . Dejala morir y evócala. Si eres capaz de revivirla tal cual fue, haz llegado en arte a la mitad del camino.
10 ) No piense en los amigos al escribir , ni en la impresion que hara la historia. Cuenta como si el relato no tuviera interes mas que para el pequeño ambiente de tus personajes , de los que pudiste haber sido uno . No de otro modo si obtiene vida en un cuento.
Los diez mandamientos de Stephen Vizinczey
" No serás modesto : la modestia es una excusa para la pereza y al complacencia : las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños . Nunca he conocido a un buen escritor que no ambicionará ser grande.
" Escribirás para complacerte a tí mismo" No escribas sobre lo que no te interesa: perderás entusiasmo y malgastarás tus esfuerzos"
No busques temas: cualquier cosa en la que no puedes dejar de pensar es tu tema .
" Serás dificil de complacer: Escribir empieza a ser emocionante de verdad para mi cuando releo lo que llevo escrito y me atrae como lector . Todo lo que no añade nada a mi comprensión de los personajes o de la historia puede eliminarse.
" Escribirás para complacerte a tí mismo" No escribas sobre lo que no te interesa: perderás entusiasmo y malgastarás tus esfuerzos"
No busques temas: cualquier cosa en la que no puedes dejar de pensar es tu tema .
" Serás dificil de complacer: Escribir empieza a ser emocionante de verdad para mi cuando releo lo que llevo escrito y me atrae como lector . Todo lo que no añade nada a mi comprensión de los personajes o de la historia puede eliminarse.
Entrevista a Rosa Montero sobre su ultimo libro
http://www.eitb.com/audios/radio/radio-euskadi/programas/graffiti/detalle/637952/rosa-montero-visita-graffiti/
" Los escritores tenemos menos capacidad de olvidarnos de nuestra mortalidad que el común de la gente", dice Rosa Montero
" Los escritores tenemos menos capacidad de olvidarnos de nuestra mortalidad que el común de la gente", dice Rosa Montero
Condiciones para un bset seller de ciencia ficción
la ciencia ficción interesa al mundo académico, al menos tanto como puedan hacerlo la novela costumbrista rusa, el cine negro francés o la poesía existencialista, por ejemplo. Tiene su público, minoritario aunque respetable y respetado, y en modo alguno puede afirmarse que se encuentre discriminada (odios patológicos al margen).
Así, pues, si el mundo académico ha dejado de ser “la última frontera”, ¿dónde está el problema para que la ciencia ficción despegue definitivamente en este país? Dejando al margen las oportunidades perdidas por la new wave en los años 70 del siglo pasado, y las cambiantes modas literarias, a mi juicio sería preciso que aconteciera la siguiente e improbable suma de acontecimientos:
Uno: un libro clave. No un fenómeno puntual de ventas, sino un libro capaz de trascender los límites del género (tal vez por haber ganado un premio importante o tratar una tema impactante) y que pudiera mantenerse durante muchos años en la lista de los más vendidos, para así generar una base de lectores suficiente; un libro con el que poder codearse con los lectores habituales de Bestsellers sin que te miren rarito (algo así como poder citarlo entre El Señor de los Anillos, Los hombres que no amaban a las mujeres, “el último de Stephen King” o “el nuevo de Alatriste”).
Dos: un personaje mediático. Sí, me temo que en esta Era de la Información (que no del conocimiento) aún siguen siendo necesarios los caballeros andantes sometidos como estamos a la dictadura del star system. Una personalidad mediática a la que no le duelan prendas hablar con conocimiento de causa de las bondades del género en cualquier púlpito en que se presente la ocasión. En literatura fantástica disponemos de abanderados como Fernando Savater y Luis Alberto de Cuenca, escritores mediáticos de reconocido prestigio como José Carlos Somoza, José María Merino, Ana María Matute, Juan Jacinto Muñoz Rengel, David Roas, o Enrique Vila-Matas, e incluso académicos de la Real Academia de la Lengua española como el citado Merino. Necesitamos una personalidad así (no friki, por favor) en literatura prospectiva.
Tres: más libros de género. Evidentemente, escritos con calidad literaria, con tiradas, distribución, publicidad, críticas y ventas equiparables a cualquier otro libro de literatura general de tipo medio; libros que traten fundamentalmente de los problemas de nuestro presente, perturben la conciencia de los lectores y conformen, de una vez por todas, el dichoso canon.
Podemos soñar y esperar sentados a que se cumplan estos tres requisitos por simple ley de probabilidades o por una insólita conjunción astral, o bien podemos disfrutar, valorar y criticar las obras de que disponemos actualmente, que no son pocas. Sin prejuicios, sobrestimaciones… ni viejos mitos.
Así, pues, si el mundo académico ha dejado de ser “la última frontera”, ¿dónde está el problema para que la ciencia ficción despegue definitivamente en este país? Dejando al margen las oportunidades perdidas por la new wave en los años 70 del siglo pasado, y las cambiantes modas literarias, a mi juicio sería preciso que aconteciera la siguiente e improbable suma de acontecimientos:
Uno: un libro clave. No un fenómeno puntual de ventas, sino un libro capaz de trascender los límites del género (tal vez por haber ganado un premio importante o tratar una tema impactante) y que pudiera mantenerse durante muchos años en la lista de los más vendidos, para así generar una base de lectores suficiente; un libro con el que poder codearse con los lectores habituales de Bestsellers sin que te miren rarito (algo así como poder citarlo entre El Señor de los Anillos, Los hombres que no amaban a las mujeres, “el último de Stephen King” o “el nuevo de Alatriste”).
Dos: un personaje mediático. Sí, me temo que en esta Era de la Información (que no del conocimiento) aún siguen siendo necesarios los caballeros andantes sometidos como estamos a la dictadura del star system. Una personalidad mediática a la que no le duelan prendas hablar con conocimiento de causa de las bondades del género en cualquier púlpito en que se presente la ocasión. En literatura fantástica disponemos de abanderados como Fernando Savater y Luis Alberto de Cuenca, escritores mediáticos de reconocido prestigio como José Carlos Somoza, José María Merino, Ana María Matute, Juan Jacinto Muñoz Rengel, David Roas, o Enrique Vila-Matas, e incluso académicos de la Real Academia de la Lengua española como el citado Merino. Necesitamos una personalidad así (no friki, por favor) en literatura prospectiva.
Tres: más libros de género. Evidentemente, escritos con calidad literaria, con tiradas, distribución, publicidad, críticas y ventas equiparables a cualquier otro libro de literatura general de tipo medio; libros que traten fundamentalmente de los problemas de nuestro presente, perturben la conciencia de los lectores y conformen, de una vez por todas, el dichoso canon.
Podemos soñar y esperar sentados a que se cumplan estos tres requisitos por simple ley de probabilidades o por una insólita conjunción astral, o bien podemos disfrutar, valorar y criticar las obras de que disponemos actualmente, que no son pocas. Sin prejuicios, sobrestimaciones… ni viejos mitos.
Como escribir sin errores
Las lagunas argumentales son más numerosas de lo que puede parecer. Sobre todo en los escritores emergentes. Incluso algunas se pueden colar en novelas o relatos publicados, para que su autor, al descubrirlas, se cubra la cara con vergüenza.
El argumento de una novela es una secuencia de acontecimientos de manera que lo que sucede al final es el resultado de los incidentes que se han ido sucediendo a lo largo del relato.
Con esta definición en mente, podemos establecer los pasos siguientes para evitar y arreglar las lagunas en el argumento de nuestra novela.
1. Planta detalles selectivos.
La exposición normalmente es fatal para la historia. No tienes que contarlo todo desde el principio ni añadir tantos detalles que la historia quede enterrada en ellos. Si ofreces tantos detalles el lector pueden tener una noción tan clara de lo que sucederá que deje de leer o bien se puede sentir tan abrumado por los detalles que tampoco vea clara la idea principal y, de igual manera, abandone el libro.
2. Establece la credibilidad.
La mejor manera de contar una mentira es variar sólo pequeños elementos de la realidad. Aunque estés escribiendo fantasía, es importante que establezcas explicaciones plausibles. La ficción depende sobretodo de que ofrezcas tanta credibilidad como el género demande (los comics no demandan tanta credibilidad como un libro de ficción serio).
3. Relaciona los acontecimientos con las motivaciones de tu personaje.
Un método poderoso para conseguirlo es partir de las motivaciones de tu personaje principal. Pregúntate cual es el objetivo principal de tu personaje. Mientras el lector busque la manera de que tu personaje consiga obtener sus objetivos, tú, como planeador del argumento, debes oponer cada vez mayores obstáculos a sus logros. Un héroe o heroína con una motivación fuerte siempre ofrecerá más causalidad a tu argumento.
4. Evita los finales milagrosos.
Al final de los dramas griegos, solía bajar una deidad al escenario mediante una técnica llamada Deus ex Machina para solucionar lo que parecía demasiado complicado para la lógica humana. Actualmente este tipo de finales hacen que el lector se sienta totalmente decepcionado.
Anton Chejov dijo una vez que nunca se debe incluir una pistola en una historia a no ser que ésta deba ser disparada. La ley inversa también funciona. Si una pistola es disparada debe de haber aparecido antes.
Para decirlo claramente, los escritores deben poner suficiente información en sus manuscritos como para que, al llegar al final, éste sea lógico y coherente.
El argumento de una novela es una secuencia de acontecimientos de manera que lo que sucede al final es el resultado de los incidentes que se han ido sucediendo a lo largo del relato.
Con esta definición en mente, podemos establecer los pasos siguientes para evitar y arreglar las lagunas en el argumento de nuestra novela.
1. Planta detalles selectivos.
La exposición normalmente es fatal para la historia. No tienes que contarlo todo desde el principio ni añadir tantos detalles que la historia quede enterrada en ellos. Si ofreces tantos detalles el lector pueden tener una noción tan clara de lo que sucederá que deje de leer o bien se puede sentir tan abrumado por los detalles que tampoco vea clara la idea principal y, de igual manera, abandone el libro.
2. Establece la credibilidad.
La mejor manera de contar una mentira es variar sólo pequeños elementos de la realidad. Aunque estés escribiendo fantasía, es importante que establezcas explicaciones plausibles. La ficción depende sobretodo de que ofrezcas tanta credibilidad como el género demande (los comics no demandan tanta credibilidad como un libro de ficción serio).
3. Relaciona los acontecimientos con las motivaciones de tu personaje.
Un método poderoso para conseguirlo es partir de las motivaciones de tu personaje principal. Pregúntate cual es el objetivo principal de tu personaje. Mientras el lector busque la manera de que tu personaje consiga obtener sus objetivos, tú, como planeador del argumento, debes oponer cada vez mayores obstáculos a sus logros. Un héroe o heroína con una motivación fuerte siempre ofrecerá más causalidad a tu argumento.
4. Evita los finales milagrosos.
Al final de los dramas griegos, solía bajar una deidad al escenario mediante una técnica llamada Deus ex Machina para solucionar lo que parecía demasiado complicado para la lógica humana. Actualmente este tipo de finales hacen que el lector se sienta totalmente decepcionado.
Anton Chejov dijo una vez que nunca se debe incluir una pistola en una historia a no ser que ésta deba ser disparada. La ley inversa también funciona. Si una pistola es disparada debe de haber aparecido antes.
Para decirlo claramente, los escritores deben poner suficiente información en sus manuscritos como para que, al llegar al final, éste sea lógico y coherente.
Haz que el lector se pregunte impacientemente- Describe y enfoca
Empieza tu historia con un conflicto. Lanza a tu héroe al meollo. Empieza con acción. Atrapa al lector en la historia comenzando en mitad de algo importante. Olvídate del escenario, o del villano que puso a tu héroe en el conflicto, o la razón por la que tu protagonista tiene los pies colgando por encima del acantilado. Habrá tiempo para comentar estos detalles durante la historia. Pero concéntrate en forzar a tus lectores a preguntarse cómo ha llegado a esta situación. Un lector que se pregunta, es un lector que continuará leyendo hasta llegar al final.
No cargues tu relato con demasiados personajes. Cada nuevo personaje que introduzcas traerá una nueva dimensión a la historia pero también puede añadir una longitud innecesaria. Demasiada dimensión (o demasiadas direcciones) diluirá el tema. Usa sólo los personajes suficientes para ilustrar el tema.
El espacio suele estar muy limitado en los relatos. Cada palabra es importante. Corrige tu borrador cuidadosamente y quita cualquier palabra o frase obsoleta. QUITA TODO LO QUE SOBRA. Quita todo lo que no añada emociones, situaciones, o diálogos, que no tengan que ver con tu relato. Intenta encontrar maneras más compactas de mostrar lo que quieres decir. Bucea en el diccionario para encontrar las palabras que transmiten lo que realmente quieres decir. Encontrar una simple palabra fuerte puede ser mucho más efectivo que un párrafo entero.
Foco
Las mejores historias son las que se enfocan hacia un tema concreto. La historia, los detalles externos, los entornos, los otros personajes, todos ellos son detalles ajenos que deben caer en el olvido mientras te centras en el tema principal de la historia. La digresión puede ser tentadora pero cuanto más concentres tu foco de la historia, más se lanzará el lector hacia el acontecimiento que has creado.
No cargues tu relato con demasiados personajes. Cada nuevo personaje que introduzcas traerá una nueva dimensión a la historia pero también puede añadir una longitud innecesaria. Demasiada dimensión (o demasiadas direcciones) diluirá el tema. Usa sólo los personajes suficientes para ilustrar el tema.
El espacio suele estar muy limitado en los relatos. Cada palabra es importante. Corrige tu borrador cuidadosamente y quita cualquier palabra o frase obsoleta. QUITA TODO LO QUE SOBRA. Quita todo lo que no añada emociones, situaciones, o diálogos, que no tengan que ver con tu relato. Intenta encontrar maneras más compactas de mostrar lo que quieres decir. Bucea en el diccionario para encontrar las palabras que transmiten lo que realmente quieres decir. Encontrar una simple palabra fuerte puede ser mucho más efectivo que un párrafo entero.
Foco
Las mejores historias son las que se enfocan hacia un tema concreto. La historia, los detalles externos, los entornos, los otros personajes, todos ellos son detalles ajenos que deben caer en el olvido mientras te centras en el tema principal de la historia. La digresión puede ser tentadora pero cuanto más concentres tu foco de la historia, más se lanzará el lector hacia el acontecimiento que has creado.
Ay, el final....
El final es una de las partes más importantes de una novela. Por eso hay que finalizar con -al menos- un golpe de efecto. Principalmente en la Literatura de género: Novelas románticas, policíacas, épicas, etc.
Las emociones que siente el lector son importantes para ti como escritor o escritora. Debes saber qué quieres que sienta el lector cuando llegue a la última palabra de tu novela, cierre el libro y lo deje en su estantería. Quizá desees que crea de todo corazón que la historia valía su tiempo y el esfuerzo emocional que ha realizado. Así es como funciona el boca a boca.
Si fijamos nuestra atención en la confección de la literatura popular, podemos considerar ocho aspectos para que el lector quede satisfecho con nuestro final.
1. Cuida el género al escribir
Debemos ser consecuentes con el tipo de género al que hayamos adscrito nuestro texto. En una novela realista no podemos usar un final mágico si no lo justificamos. En una novela de misterio debemos resolver todos los flecos sueltos para que el lector quede satisfecho. En una novela romántica debemos seguir las normas y leyes del género y finalizarla felizmente.
2. Se concluyente, pero no del todo.
En literatura comercial hay que cerrar el círculo para satisfacer a nuestro lector. No podemos dejar nada al azar ni a circunstancias arbitrarias. El lector querrá saber exactamente qué ha sucedido y por qué. Cómo se resuelve la situación para el lector. Cómo será su realidad a partir de ese momento. Desde el principio hasta el final de la historia se ha producido un cambio que el lector debe ver claro. El final debe cerrar el círculo.
Si hay lugar para la arbitrariedad en la literatura popular es en el destino de los personajes secundarios. Uno de los personajes secundarios puede sufrir un final ambiguo o bien totalmente trágico. De esta manera se subraya el triunfo del protagonista.
3. Crea una impresión duradera con tu escritura
Haz que tu personaje principal se enfrente a grandes vicisitudes y que corra peligro de sucumbir en el intento. Haz peligrar su vida. Y finalmente, haz que triunfe siendo el más fuerte, el más listo, el más rápido... No sólo ha ganado sino que se ha probado a sí mismo y a los demás de lo que es capáz a pesar de tenerlo todo en contra. De esta manera, conviertes al protagonista en el héroe con el que tu lector se puede sentir identificado (partiendo de sus deseos). Y a su vez, el lector sentirá una satisfacción especial. La que conlleva el hecho de ser reconocido.
Tu protagonista no puede ser el villano de la historia. Hay muy pocas obras en las que el autor consiga violar esta ley no escrita y dejar a su lector satisfecho. El silencio de los corderos, quizá. Si decides correr el riesgo, ten en cuenta que es un camino difícil. Es mejor evitar este tipo de historias, al menos si eres primerizo para atraer al lector, pero sobre todo y en primera instancia para atraer al editor.
4. Usa una visión del mundo contemporánea
En la novela clásica se esperaba del héroe que salvara de todo peligro a la heroína. Pero ahora ya no funciona así. Se espera de la heroína que se salve a si misma, especialmente si el libro va dirigido a una audiencia femenina.
Una protagonista fuerte no necesita que la rescaten. Tiene fuerza mental, espiritual y moral. Confiará en sus propias fuerzas y hanilidades para vencer, y la audiencia (femenina) se sentirá reivindicada al llegar a la conclusión. En algunas historias la heroína puede incluso salvar al héroe.
Otra posibilidad es que el héroe asista a la heroína en su confrontación. Que luchen como equipo, que casi sean vencidos y que tengan éxito juntos. Es un final particularmente efectivo en historias que pretenden tener un tono romántico porque el lector espera que los protagonistas acaben juntos al final de la historia.
5. Dale su lección al antagonista
Así como los lectores sienten satisfacción cuando el protagonista es recompensando tras haber vivido todas las aventuras a lo largo de la historia, también sienten cierto placer al descubrir el castigo que espera al antagonista o el villano de la historia. En el final satisfactorio de una novela de literatura popular, el bien vence al mal y -por la misma regla del tres- se recompensa a los que han sufrido. También debe existir el indicio, si no se muestra específicamente, de que los villanos recibirán un castigo igualable a lo que han hecho sufrir a los héroes.
6. Muestra, no digas
El final en el que se cuenta “así es cómo lo hizo” es una fórmula típica en los libros de misterio típicos, pero en general es demasiado pasivo para satisfacer al lector. Agatha Christie solía acabar sus novelas con una escena de salón en la que el protagonista reunía a todos los personajes incluyendo a los sospechosos y les contaba lo qué había sucedido. El detective desgranaba los razonamientos de su mente y explicaba cómo había sucedido el asesinato y los pasos que había seguido para llegar a sus lógicas conclusiones.
Lo mismo vale en la escena en que el villano levanta las manos y alardea de sus acciones, clarificando sus motivos. Es un recurso que hoy en día ya no es convincente y se ha usado infinidad de veces. Peor aún cuando el villano confiesa voluntariamente evitando la confrontación final, puesto que se pierde parte del balance requerido en la historia. Hay que buscar fórmulas originales.
7. Falsos finales
Es uno de los recursos favoritos de los thrillers. Se resuelve el conflicto y el héroe desenmascara al villano... o eso es lo que cree. Aparece entonces otro peligro, más sutil, más siniestro al que hay que enfrentarse. La ventaja del narrador en este punto es que el protagonista ya no está alerta. Creyendo que ya está fuera de peligro, ha retirado sus sistemas de defensa y se encuentra solo ante el peligro.
Se intensifica la ironía dramática y el suspense porque mientras la audiencia percibe el creciente peligro, el héroe está en las nubes. Desearíamos irrumpir en la pantalla o en la página para gritarle al personaje que tanto nos preocupa que el peligro aún lo acecha. Esta frustración maximiza la implicación moral del lector en la historia. Luego aparece la segunda confrontación, la más peligrosa para el héroe. Imagina el descontento del lector si esta confrontación no está a la altura de las expectativas creadas.
8. Sé fiel a tus personajes
Debes satisfacer las expectativas de tus lectores respecto a los personajes. Debes dejar que tu protagonista evolucione, pero si bebe café a las ocho de la mañana al principio de la novela, debe beber café a las ocho de la mañana al final de la novela o bien explicar por qué no lo hace. No cambies sus costumbres más características.
El final además, debe ser una sorpresa pero jamás improbable. Debes preparar al lector para lo que llegue en la escena final. Los acontecimientos y comportamientos deben seguir una cadena lógica para que el lector piense “Si, debería haberlo visto”.
Si cumples con todo lo dicho, ¿satisfaces al lector de un género específico? Si estás escribiendo una novela de misterio, ¿el crimen es tan atroz como parecía al principio? No conviertas el asesinato en un suicidio o accidente. Es menos satisfactorio cuando no hay antagonista porque no puede haber una recompensa y una antirecompensa. La satisfacción del lector disminuye cuando rompes una convención del género.
El lector llega a la novela popular de género suponiendo que se seguirán ciertas reglas. El conjunto de reglas variará en cada género y en cada categoría pero debes encontrar el conjunto de reglas a los que adherirte antes de empezar a escribir, y seguirlas. Por que si no corres peligro de desilusionar al lector.
Las emociones que siente el lector son importantes para ti como escritor o escritora. Debes saber qué quieres que sienta el lector cuando llegue a la última palabra de tu novela, cierre el libro y lo deje en su estantería. Quizá desees que crea de todo corazón que la historia valía su tiempo y el esfuerzo emocional que ha realizado. Así es como funciona el boca a boca.
Si fijamos nuestra atención en la confección de la literatura popular, podemos considerar ocho aspectos para que el lector quede satisfecho con nuestro final.
1. Cuida el género al escribir
Debemos ser consecuentes con el tipo de género al que hayamos adscrito nuestro texto. En una novela realista no podemos usar un final mágico si no lo justificamos. En una novela de misterio debemos resolver todos los flecos sueltos para que el lector quede satisfecho. En una novela romántica debemos seguir las normas y leyes del género y finalizarla felizmente.
2. Se concluyente, pero no del todo.
En literatura comercial hay que cerrar el círculo para satisfacer a nuestro lector. No podemos dejar nada al azar ni a circunstancias arbitrarias. El lector querrá saber exactamente qué ha sucedido y por qué. Cómo se resuelve la situación para el lector. Cómo será su realidad a partir de ese momento. Desde el principio hasta el final de la historia se ha producido un cambio que el lector debe ver claro. El final debe cerrar el círculo.
Si hay lugar para la arbitrariedad en la literatura popular es en el destino de los personajes secundarios. Uno de los personajes secundarios puede sufrir un final ambiguo o bien totalmente trágico. De esta manera se subraya el triunfo del protagonista.
3. Crea una impresión duradera con tu escritura
Haz que tu personaje principal se enfrente a grandes vicisitudes y que corra peligro de sucumbir en el intento. Haz peligrar su vida. Y finalmente, haz que triunfe siendo el más fuerte, el más listo, el más rápido... No sólo ha ganado sino que se ha probado a sí mismo y a los demás de lo que es capáz a pesar de tenerlo todo en contra. De esta manera, conviertes al protagonista en el héroe con el que tu lector se puede sentir identificado (partiendo de sus deseos). Y a su vez, el lector sentirá una satisfacción especial. La que conlleva el hecho de ser reconocido.
Tu protagonista no puede ser el villano de la historia. Hay muy pocas obras en las que el autor consiga violar esta ley no escrita y dejar a su lector satisfecho. El silencio de los corderos, quizá. Si decides correr el riesgo, ten en cuenta que es un camino difícil. Es mejor evitar este tipo de historias, al menos si eres primerizo para atraer al lector, pero sobre todo y en primera instancia para atraer al editor.
4. Usa una visión del mundo contemporánea
En la novela clásica se esperaba del héroe que salvara de todo peligro a la heroína. Pero ahora ya no funciona así. Se espera de la heroína que se salve a si misma, especialmente si el libro va dirigido a una audiencia femenina.
Una protagonista fuerte no necesita que la rescaten. Tiene fuerza mental, espiritual y moral. Confiará en sus propias fuerzas y hanilidades para vencer, y la audiencia (femenina) se sentirá reivindicada al llegar a la conclusión. En algunas historias la heroína puede incluso salvar al héroe.
Otra posibilidad es que el héroe asista a la heroína en su confrontación. Que luchen como equipo, que casi sean vencidos y que tengan éxito juntos. Es un final particularmente efectivo en historias que pretenden tener un tono romántico porque el lector espera que los protagonistas acaben juntos al final de la historia.
5. Dale su lección al antagonista
Así como los lectores sienten satisfacción cuando el protagonista es recompensando tras haber vivido todas las aventuras a lo largo de la historia, también sienten cierto placer al descubrir el castigo que espera al antagonista o el villano de la historia. En el final satisfactorio de una novela de literatura popular, el bien vence al mal y -por la misma regla del tres- se recompensa a los que han sufrido. También debe existir el indicio, si no se muestra específicamente, de que los villanos recibirán un castigo igualable a lo que han hecho sufrir a los héroes.
6. Muestra, no digas
El final en el que se cuenta “así es cómo lo hizo” es una fórmula típica en los libros de misterio típicos, pero en general es demasiado pasivo para satisfacer al lector. Agatha Christie solía acabar sus novelas con una escena de salón en la que el protagonista reunía a todos los personajes incluyendo a los sospechosos y les contaba lo qué había sucedido. El detective desgranaba los razonamientos de su mente y explicaba cómo había sucedido el asesinato y los pasos que había seguido para llegar a sus lógicas conclusiones.
Lo mismo vale en la escena en que el villano levanta las manos y alardea de sus acciones, clarificando sus motivos. Es un recurso que hoy en día ya no es convincente y se ha usado infinidad de veces. Peor aún cuando el villano confiesa voluntariamente evitando la confrontación final, puesto que se pierde parte del balance requerido en la historia. Hay que buscar fórmulas originales.
7. Falsos finales
Es uno de los recursos favoritos de los thrillers. Se resuelve el conflicto y el héroe desenmascara al villano... o eso es lo que cree. Aparece entonces otro peligro, más sutil, más siniestro al que hay que enfrentarse. La ventaja del narrador en este punto es que el protagonista ya no está alerta. Creyendo que ya está fuera de peligro, ha retirado sus sistemas de defensa y se encuentra solo ante el peligro.
Se intensifica la ironía dramática y el suspense porque mientras la audiencia percibe el creciente peligro, el héroe está en las nubes. Desearíamos irrumpir en la pantalla o en la página para gritarle al personaje que tanto nos preocupa que el peligro aún lo acecha. Esta frustración maximiza la implicación moral del lector en la historia. Luego aparece la segunda confrontación, la más peligrosa para el héroe. Imagina el descontento del lector si esta confrontación no está a la altura de las expectativas creadas.
8. Sé fiel a tus personajes
Debes satisfacer las expectativas de tus lectores respecto a los personajes. Debes dejar que tu protagonista evolucione, pero si bebe café a las ocho de la mañana al principio de la novela, debe beber café a las ocho de la mañana al final de la novela o bien explicar por qué no lo hace. No cambies sus costumbres más características.
El final además, debe ser una sorpresa pero jamás improbable. Debes preparar al lector para lo que llegue en la escena final. Los acontecimientos y comportamientos deben seguir una cadena lógica para que el lector piense “Si, debería haberlo visto”.
Si cumples con todo lo dicho, ¿satisfaces al lector de un género específico? Si estás escribiendo una novela de misterio, ¿el crimen es tan atroz como parecía al principio? No conviertas el asesinato en un suicidio o accidente. Es menos satisfactorio cuando no hay antagonista porque no puede haber una recompensa y una antirecompensa. La satisfacción del lector disminuye cuando rompes una convención del género.
El lector llega a la novela popular de género suponiendo que se seguirán ciertas reglas. El conjunto de reglas variará en cada género y en cada categoría pero debes encontrar el conjunto de reglas a los que adherirte antes de empezar a escribir, y seguirlas. Por que si no corres peligro de desilusionar al lector.
Gancho en las novelas
1. Crea la INTRIGA
Hay un par de cosas que hacen que los principios basados en la intriga sean especialmente llamativos. Nos dan un personaje, por su nombre o su función. Esto crea ilusión de realidad desde el principio. Por ejemplo:
“Vuelvo ahora de hacer una visita a mi casero, el solitario vecino con quien voy a tener que lidiar.” (Cumbres borrascosas. Charlotte Bronte).
Algunos escritores empiezan con un pronombre (Por ejemplo: “Ella oyó un ruido sutil en el dormitorio”). El hecho de dar el nombre desde el principio es una medida extra de verosimilitud. Un ejemplo:
Algo le sucede o está a punto de sucederle al personaje, y no sólo cualquier cosa, si no algo que fomenta la intriga. Ten en cuenta que no tiene por qué ser novela negra, se puede aplicar a cualquier género.
2. Comienza con una ACCIÓN.
En este método la novela empieza justo en mitad de la acción. Una técnica para usarlo es, una vez finalizado el primer borrador de tu novela y ya en la fase de montaje, haz que el segundo capítulo sea el primero. Casi siempre, las cosas ocurren más de prisa.
Otra manera de iniciar con acción inmediata es usar el diálogo. Y si éste incluye alguna forma de conflicto, mucho mejor.
3.- Manipula las EMOCIONES
Es muy fácil hacer que los lectores se sientan atados al personaje principal mediante una emoción universal. El sentimiento de amor de un padre hacia su hijo, el odio al villano, la emoción ante una obra de arte…
4.- Utilizando la CUENTA ATRÁS
Otra manera de enganchar es hablar en pasado al inicio contando lo que sucederá después. Sugiere que hay una historia interesante que aún no ha sido contada.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a las orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. (Cien años de soledad de Gabriel García Márquez)
5.- Deja sentada cual es la ACTITUD.
Cuando se usa la primera persona, especialmente en ficción literaria, puedes captar la atención mediante la voz y la actitud.
Un ejemplo podría ser el inicio de “El guardián entre el centeno” de J.D. Sallinger
"... lo primero que probablemente querréis saber es dónde nací y cómo fue mi asquerosa infancia, y qué hacían mis padres y todo eso antes de tenerme a mí, y toda esa basura a lo David Copperfield, pero no tengo ganas de meterme en todo eso"
Usa estos métodos con precisión y mesura y harás que tus lectores comiencen a leer tu obra. Después será tu trabajo que continúen leyendo.
Hay un par de cosas que hacen que los principios basados en la intriga sean especialmente llamativos. Nos dan un personaje, por su nombre o su función. Esto crea ilusión de realidad desde el principio. Por ejemplo:
“Vuelvo ahora de hacer una visita a mi casero, el solitario vecino con quien voy a tener que lidiar.” (Cumbres borrascosas. Charlotte Bronte).
Algunos escritores empiezan con un pronombre (Por ejemplo: “Ella oyó un ruido sutil en el dormitorio”). El hecho de dar el nombre desde el principio es una medida extra de verosimilitud. Un ejemplo:
Algo le sucede o está a punto de sucederle al personaje, y no sólo cualquier cosa, si no algo que fomenta la intriga. Ten en cuenta que no tiene por qué ser novela negra, se puede aplicar a cualquier género.
2. Comienza con una ACCIÓN.
En este método la novela empieza justo en mitad de la acción. Una técnica para usarlo es, una vez finalizado el primer borrador de tu novela y ya en la fase de montaje, haz que el segundo capítulo sea el primero. Casi siempre, las cosas ocurren más de prisa.
Otra manera de iniciar con acción inmediata es usar el diálogo. Y si éste incluye alguna forma de conflicto, mucho mejor.
3.- Manipula las EMOCIONES
Es muy fácil hacer que los lectores se sientan atados al personaje principal mediante una emoción universal. El sentimiento de amor de un padre hacia su hijo, el odio al villano, la emoción ante una obra de arte…
4.- Utilizando la CUENTA ATRÁS
Otra manera de enganchar es hablar en pasado al inicio contando lo que sucederá después. Sugiere que hay una historia interesante que aún no ha sido contada.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a las orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. (Cien años de soledad de Gabriel García Márquez)
5.- Deja sentada cual es la ACTITUD.
Cuando se usa la primera persona, especialmente en ficción literaria, puedes captar la atención mediante la voz y la actitud.
Un ejemplo podría ser el inicio de “El guardián entre el centeno” de J.D. Sallinger
"... lo primero que probablemente querréis saber es dónde nací y cómo fue mi asquerosa infancia, y qué hacían mis padres y todo eso antes de tenerme a mí, y toda esa basura a lo David Copperfield, pero no tengo ganas de meterme en todo eso"
Usa estos métodos con precisión y mesura y harás que tus lectores comiencen a leer tu obra. Después será tu trabajo que continúen leyendo.
¿Cual es tu tema para una novela?
¿Qué es lo que más te importa en este mundo?
- ¿Qué es lo que más te excita o motiva?
- ¿ Que tema te indigna, te rebela y te saca de quicio, que debas exorcizar de una vez?
- ¿En qué gastas la mayor parte de tu tiempo?
- ¿Qué acontecimientos han marcado tu vida?
- ¿Qué tipo de libros disfrutas leyendo?
Las respuestas te darán pistas sobre aquello a lo que debes dedicarte. Olvídate de escribir una novela erótica por muy bien que se vendan si no estás motivado por ese tema. Ten en cuenta que si disfrutas leyendo un libro concreto es fácil que también disfrutes escribiendo uno parecido.
- ¿Qué es lo que más te excita o motiva?
- ¿ Que tema te indigna, te rebela y te saca de quicio, que debas exorcizar de una vez?
- ¿En qué gastas la mayor parte de tu tiempo?
- ¿Qué acontecimientos han marcado tu vida?
- ¿Qué tipo de libros disfrutas leyendo?
Las respuestas te darán pistas sobre aquello a lo que debes dedicarte. Olvídate de escribir una novela erótica por muy bien que se vendan si no estás motivado por ese tema. Ten en cuenta que si disfrutas leyendo un libro concreto es fácil que también disfrutes escribiendo uno parecido.
Rosa Montero cuenta cómo escribe
ENTREVISTA A ROSA MONTERO (Por Anna Serra)
Rosa Montero nació el 3 de enero de 1951 en Madrid.
Estuvo desde los cinco años hasta los 9 recluida en casa debido a problemas de salud y lo aprovechó para dedicarse a leer y escribir.
Estudió periodismo y psicología mientras colaboraba con grupos de teatro independiente como Tábano y Canon.
Ha publicado en varios medios de comunicación y desde 1976 trabaja en exclusiva para el periodico El País. En 1978 gana el premio Mundo de entrevistas y en 1980 el premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios.
Ha publicado novelas, cuentos y recopilaciones de entrevistas y articulos.
Escribió los guiones de 'Media Naranja' que Televisión Española emitió en 1986.
En 1997 ganó el I Premio Primavera de Novela por La hija del Caníbal.
Ha recopilado sus cuentos de los últimos quince años y añadido algunos más en Amantes y enemigos.
El instituto La Laguna de Madrid le otorgó en 1999 el Primer Premio Literario y Periodísitico Gabriel García Márquez por su trabajo en el diario 'El País'
A.S.: Con todos los escritores comenzamos con lo que pensamos es una pregunta crucial: ¿Por qué y para qué escribe Rosa Montero?
R.M.: Siempre digo que soy una escritora orgánica porque escribo como bebo o como respiro.... es una necesidad esencial. Escribo porque no puedo vivir sin escribir. Y uno siempre escribe para aprender, para comprender, para saber, para intentar entenderte y entender el mundo.
A.S.: ¿Cómo descubriste tu vocación?
R.M.: Como muchos otros escritores (es algo bastante habitual) empecé a escribir de niña. A los cinco años caí enferma de tuberculosis y me pasaba los días en la cama leyendo y escribiendo cuentecitos horribles de ratitas que hablaban y cosas así, todos llenos de faltas de ortografía.... Y desde entonces no dejé de escribir ficción. Desde que me recuerdo como persona, me recuerdo escribiendo.
A.S.: La lectura forma parte de tu vida de una manera muy íntima, ya desde pequeña pasaste tres años en casa debido a tu salud ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?
R.M.: Releo muy poco, por no decir nada. Hay tantísimos libros en el mundo por leer que no suelo volver a lo ya leído. Y no tengo escritores de cabecera.... me gustan cientos de escritores y siempre descubro nuevos autores que me interesan.
A.S.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?
R.M.: Pues no, porque como fue algo tan natural, tan orgánico, tan poco intelectualizado.... La idea de maestros de los que aprender cosas concretas surgió mucho más tarde, incluso cuando ya tenía alguna novela publicada.
A.S.: Sabemos que empezaste tu carrera literaria a partir del periodismo. ¿Son dos facetas diferentes? ¿Te consideras más periodista que escritora? ¿Cómo lo encajas en tu vida?
R.M.: Como te digo, yo pasé de la ficción al periodismo y no lo contrario, aunque, como empecé a publicar antes como periodista, la gente cree que pasé del periodismo a la ficción. Pero fue al revés. Como me gustaba tanto escribir (y escribir narrativa), a la hora de buscarme una profesión pensé en algo que estuviera más o menos cerca de la escritura.
El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela, como lo demuestra A sangre fría, de Truman Capote, esa obra monumental que en realidad no es ni más ni menos que un reportaje. Por otra parte, es muy raro el escritor que cultiva un solo género; lo habitual es que se sea, por ejemplo, poeta y ensayista, narrador y dramaturgo.... Yo me considero una escritora que cultiva la ficción, el ensayo y el periodismo. No sé por qué parece sorprender a la gente que compagines periodismo y narrativa, cuando es algo de lo más común. Si repasamos la lista de los escritores de los dos últimos siglos, por lo menos la mitad, y probablemente más, han sido periodistas. Y no me refiero ya a Hemingway y García Márquez, que son los nombres tópicos que siempre se citan, sino a Balzac, George Eliot, Oscar Wilde, Dostoyevski, Graham Greene, Dumas, Rudyard Kipling, Clarín, Mark Twain, Italo Calvino, Goethe, Naipaul y muchísimos más, tantos que no acabaríamos nunca de nombrarlos.
Personalmente, en fin, yo me siento sobre todo novelista. Empecé escribiendo ficciones, unos cuentos horrorosos de ratitas que hablaban, a los cinco años de edad; y, si me hice periodista, fue por tener una profesión que no se alejara demasiado de mi pasión de narradora. Digamos que el periodismo pertenece a mi ser social: es mi trabajo y me gusta. Mientras que la novela pertenece a mi intimidad: es mi manera de vivir, la forma en que me relaciono con la realidad. Puedo imaginarme fácilmente sin ser periodista, pero no me concibo sin las novelas. Si se me acabara ese tumulto de ensueños narrativos, ¿cómo me las iba a arreglar para seguir levantándome de la cama todos los días?
A.S.: ¿Cual es la técnica narrativa que más dificultades te crea o la que crees que necesita más trabajo por parte de un escritor: la creación de personajes verosímiles, la estructura, el diálogo quizá? Y ¿cómo resuelves tus problemas?
R.M.: Cada libro tiene sus problemas concretos y distintos. La voz narrativa, de la que no hablas, es uno de los más difíciles. También la estructura, por supuesto; y que el lenguaje que utilizas (el estilo, cómo suena el libro) se adapte a lo que quieres hacer.
A.S.: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?
R.M.: Soy muy poco rutinaria y nada maniática. Tengo mi propio método, que consiste en montar primero la novela en la cabeza y en montones de cuadernitos en los que voy anotando a mano la estructura, las escenas, los personajes, el desarrollo... cuando eso lo tengo totalmente claro, paso a la escritura en ordenador. No tengo horarios fijos para escribir pero, eso sí, escribo muchísimo.... es decir, trabajo muchísimo. Le echo muchas horas.
A.S.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?
R.M.: Depende de qué concurso hablamos. Los premios llamados comerciales, como el Planeta, no suelen servir absolutamente nada para los escritores desconocidos, porque en realidad son operaciones de marketing y siempre recae en escritores que ya tienen un nombre. Pero hay otros premios más modestos que son más claros y que por supuesto pueden ayudar a publicar y a ser más visible.
A.S.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?
R.M.: Un novelista corrige todo el rato, o debería. Yo corrijo muchísimo. Cada día en el texto que hago, al día siguiente sobre lo redactado la víspera, y al final del primer borrador siempre lo dejo reposar un par de meses y luego me lo vuelvo a leer y corrijo profundamente o más bien reescribo toda la novela.
A.S.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?
R.M.: El oficio de novelista es sin duda enormemente solitario.... Escribir una novela lleva muchísimo tiempo y es un tiempo de soledad. Pero por supuesto que comparto las ideas con amigos.... no con muchos. Y doy a leer el primer borrador a cuatro o cinco personas de buen criterio, para que le saquen las faltas.
A.S.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?
R.M.: Después de mi tercera novela, Te trataré como a una reina, me bloqueé durante unos tres años. Seguía escribiendo periodismo, pero no podía escribir narrativa.... tenía el cerebro como seco y fue una etapa absolutamente amarga. Y no sé cómo salí de ello.... simplemente salí. Un día empezaron a moverse de nuevo las palabras en mi cabeza y todo comenzó a fluir de nuevo.
A.S.: ¿Cual es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?
R.M.: Ninguna. Las frases que suprimo, y suprimo y corrijo muchas, están siempre bien suprimidas, o eso creo. Si no pensara así, no las quitaría.
A.S.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?
R.M.: Ningún editor me ha sugerido nunca nada. Si alguno me hiciera una sugerencia atinada, me parecería de perlas. Ya te digo que yo doy mi borrador a leer a cuatro o cinco amigos, y naturalmente nunca acepto todo lo que ellos me dicen, pero sus criticas siempre son interesantes. Si un editor hiciera esa misma labor, me parecería bien, siempre y cuando sus sugerencias fueran simplemente eso, sugerencias y no imposiciones. En cualquier caso ya te digo que nunca me han dicho nada.
A.S.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?
R.M.: Uno escribe pensando en el lector que lleva dentro. Escribes o intentas escribir el libro que te gustaría leer.
En el transcurso de un simposium internacional sobre la literatura de mujeres, celebrado en la universidad de Lima en 1999, dije por vez primera en público una frase que luego he visto repetir a otros convertida en un tópico colectivo. Que se me perdone la jactancia (ay, la vanidad :-) de reclamar la autoría de la frase, pero quizá sea la única ocasión en la que un pensamiento mío adquiera vida propia y pase a formar parte de los dichos anónimos de una sociedad. Y lo que dije fue: Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano.
No tengo ningún interés, absolutamente ninguno, en escribir sobre las mujeres. Quiero escribir sobre el género humano, pero da la casualidad de que el 51% de la Humanidad es de sexo femenino; y, como yo pertenezco a ese grupo, la mayoría de mis protagonistas absolutos son mujeres, del mismo modo que los novelistas varones utilizan por lo general personajes principales masculinos. Y ya va siendo hora de que los lectores hombres se identifiquen con las protagonistas mujeres, de la misma manera que nosotras nos hemos identificado durante siglos con los protagonistas masculinos, que eran nuestros únicos modelos literarios; porque esa permeabilidad, esa flexibilidad de la mirada, nos hará a todos más sabios y más libres.
A.S.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?
R.M.: Te enseña sobre el mundo. El sentido de escribir es buscar el sentido de la existencia.
A.S.: ¿Qué se puede conocer de Rosa Montero a través de sus historias? ¿Es ella misma o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?
R.M.: Todo libro es lo que su escritor es, pero está tan deformado por la imaginación que no puedes "traducirlo" fácilmente a tu peripecia cotidiana. Es decir, mis novelas no tienen nada que ver con mi vida.... Las historias que cuento son totalmente imaginarias. Sin duda me representan, o representan mi subconsciente, pero de la misma manera que un sueño que soñamos por las noches es una representación de nuestro subconsciente, aunque lo que soñemos parezca disparatado y sin ningún tipo de relación con nuestra vida real.
A.S.: ¿Cual es tu ambición como escritora? ¿Dónde quieres llegar?
R.M.: Cuando se escribe siempre hay que ambicionarlo todo, hay que aspirar a escribir algún día la mejor novela que jamás se haya escrito, porque si no tienes esas pretensiones fabulosas jamás llegarás a escribir ni una novelita mediocre.
A.S.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?
R.M.: Paciencia, perseverancia, constancia, disciplina y aguante.
Rosa Montero nació el 3 de enero de 1951 en Madrid.
Estuvo desde los cinco años hasta los 9 recluida en casa debido a problemas de salud y lo aprovechó para dedicarse a leer y escribir.
Estudió periodismo y psicología mientras colaboraba con grupos de teatro independiente como Tábano y Canon.
Ha publicado en varios medios de comunicación y desde 1976 trabaja en exclusiva para el periodico El País. En 1978 gana el premio Mundo de entrevistas y en 1980 el premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios.
Ha publicado novelas, cuentos y recopilaciones de entrevistas y articulos.
Escribió los guiones de 'Media Naranja' que Televisión Española emitió en 1986.
En 1997 ganó el I Premio Primavera de Novela por La hija del Caníbal.
Ha recopilado sus cuentos de los últimos quince años y añadido algunos más en Amantes y enemigos.
El instituto La Laguna de Madrid le otorgó en 1999 el Primer Premio Literario y Periodísitico Gabriel García Márquez por su trabajo en el diario 'El País'
A.S.: Con todos los escritores comenzamos con lo que pensamos es una pregunta crucial: ¿Por qué y para qué escribe Rosa Montero?
R.M.: Siempre digo que soy una escritora orgánica porque escribo como bebo o como respiro.... es una necesidad esencial. Escribo porque no puedo vivir sin escribir. Y uno siempre escribe para aprender, para comprender, para saber, para intentar entenderte y entender el mundo.
A.S.: ¿Cómo descubriste tu vocación?
R.M.: Como muchos otros escritores (es algo bastante habitual) empecé a escribir de niña. A los cinco años caí enferma de tuberculosis y me pasaba los días en la cama leyendo y escribiendo cuentecitos horribles de ratitas que hablaban y cosas así, todos llenos de faltas de ortografía.... Y desde entonces no dejé de escribir ficción. Desde que me recuerdo como persona, me recuerdo escribiendo.
A.S.: La lectura forma parte de tu vida de una manera muy íntima, ya desde pequeña pasaste tres años en casa debido a tu salud ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?
R.M.: Releo muy poco, por no decir nada. Hay tantísimos libros en el mundo por leer que no suelo volver a lo ya leído. Y no tengo escritores de cabecera.... me gustan cientos de escritores y siempre descubro nuevos autores que me interesan.
A.S.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?
R.M.: Pues no, porque como fue algo tan natural, tan orgánico, tan poco intelectualizado.... La idea de maestros de los que aprender cosas concretas surgió mucho más tarde, incluso cuando ya tenía alguna novela publicada.
A.S.: Sabemos que empezaste tu carrera literaria a partir del periodismo. ¿Son dos facetas diferentes? ¿Te consideras más periodista que escritora? ¿Cómo lo encajas en tu vida?
R.M.: Como te digo, yo pasé de la ficción al periodismo y no lo contrario, aunque, como empecé a publicar antes como periodista, la gente cree que pasé del periodismo a la ficción. Pero fue al revés. Como me gustaba tanto escribir (y escribir narrativa), a la hora de buscarme una profesión pensé en algo que estuviera más o menos cerca de la escritura.
El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela, como lo demuestra A sangre fría, de Truman Capote, esa obra monumental que en realidad no es ni más ni menos que un reportaje. Por otra parte, es muy raro el escritor que cultiva un solo género; lo habitual es que se sea, por ejemplo, poeta y ensayista, narrador y dramaturgo.... Yo me considero una escritora que cultiva la ficción, el ensayo y el periodismo. No sé por qué parece sorprender a la gente que compagines periodismo y narrativa, cuando es algo de lo más común. Si repasamos la lista de los escritores de los dos últimos siglos, por lo menos la mitad, y probablemente más, han sido periodistas. Y no me refiero ya a Hemingway y García Márquez, que son los nombres tópicos que siempre se citan, sino a Balzac, George Eliot, Oscar Wilde, Dostoyevski, Graham Greene, Dumas, Rudyard Kipling, Clarín, Mark Twain, Italo Calvino, Goethe, Naipaul y muchísimos más, tantos que no acabaríamos nunca de nombrarlos.
Personalmente, en fin, yo me siento sobre todo novelista. Empecé escribiendo ficciones, unos cuentos horrorosos de ratitas que hablaban, a los cinco años de edad; y, si me hice periodista, fue por tener una profesión que no se alejara demasiado de mi pasión de narradora. Digamos que el periodismo pertenece a mi ser social: es mi trabajo y me gusta. Mientras que la novela pertenece a mi intimidad: es mi manera de vivir, la forma en que me relaciono con la realidad. Puedo imaginarme fácilmente sin ser periodista, pero no me concibo sin las novelas. Si se me acabara ese tumulto de ensueños narrativos, ¿cómo me las iba a arreglar para seguir levantándome de la cama todos los días?
A.S.: ¿Cual es la técnica narrativa que más dificultades te crea o la que crees que necesita más trabajo por parte de un escritor: la creación de personajes verosímiles, la estructura, el diálogo quizá? Y ¿cómo resuelves tus problemas?
R.M.: Cada libro tiene sus problemas concretos y distintos. La voz narrativa, de la que no hablas, es uno de los más difíciles. También la estructura, por supuesto; y que el lenguaje que utilizas (el estilo, cómo suena el libro) se adapte a lo que quieres hacer.
A.S.: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?
R.M.: Soy muy poco rutinaria y nada maniática. Tengo mi propio método, que consiste en montar primero la novela en la cabeza y en montones de cuadernitos en los que voy anotando a mano la estructura, las escenas, los personajes, el desarrollo... cuando eso lo tengo totalmente claro, paso a la escritura en ordenador. No tengo horarios fijos para escribir pero, eso sí, escribo muchísimo.... es decir, trabajo muchísimo. Le echo muchas horas.
A.S.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?
R.M.: Depende de qué concurso hablamos. Los premios llamados comerciales, como el Planeta, no suelen servir absolutamente nada para los escritores desconocidos, porque en realidad son operaciones de marketing y siempre recae en escritores que ya tienen un nombre. Pero hay otros premios más modestos que son más claros y que por supuesto pueden ayudar a publicar y a ser más visible.
A.S.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?
R.M.: Un novelista corrige todo el rato, o debería. Yo corrijo muchísimo. Cada día en el texto que hago, al día siguiente sobre lo redactado la víspera, y al final del primer borrador siempre lo dejo reposar un par de meses y luego me lo vuelvo a leer y corrijo profundamente o más bien reescribo toda la novela.
A.S.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?
R.M.: El oficio de novelista es sin duda enormemente solitario.... Escribir una novela lleva muchísimo tiempo y es un tiempo de soledad. Pero por supuesto que comparto las ideas con amigos.... no con muchos. Y doy a leer el primer borrador a cuatro o cinco personas de buen criterio, para que le saquen las faltas.
A.S.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?
R.M.: Después de mi tercera novela, Te trataré como a una reina, me bloqueé durante unos tres años. Seguía escribiendo periodismo, pero no podía escribir narrativa.... tenía el cerebro como seco y fue una etapa absolutamente amarga. Y no sé cómo salí de ello.... simplemente salí. Un día empezaron a moverse de nuevo las palabras en mi cabeza y todo comenzó a fluir de nuevo.
A.S.: ¿Cual es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?
R.M.: Ninguna. Las frases que suprimo, y suprimo y corrijo muchas, están siempre bien suprimidas, o eso creo. Si no pensara así, no las quitaría.
A.S.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?
R.M.: Ningún editor me ha sugerido nunca nada. Si alguno me hiciera una sugerencia atinada, me parecería de perlas. Ya te digo que yo doy mi borrador a leer a cuatro o cinco amigos, y naturalmente nunca acepto todo lo que ellos me dicen, pero sus criticas siempre son interesantes. Si un editor hiciera esa misma labor, me parecería bien, siempre y cuando sus sugerencias fueran simplemente eso, sugerencias y no imposiciones. En cualquier caso ya te digo que nunca me han dicho nada.
A.S.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?
R.M.: Uno escribe pensando en el lector que lleva dentro. Escribes o intentas escribir el libro que te gustaría leer.
En el transcurso de un simposium internacional sobre la literatura de mujeres, celebrado en la universidad de Lima en 1999, dije por vez primera en público una frase que luego he visto repetir a otros convertida en un tópico colectivo. Que se me perdone la jactancia (ay, la vanidad :-) de reclamar la autoría de la frase, pero quizá sea la única ocasión en la que un pensamiento mío adquiera vida propia y pase a formar parte de los dichos anónimos de una sociedad. Y lo que dije fue: Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano.
No tengo ningún interés, absolutamente ninguno, en escribir sobre las mujeres. Quiero escribir sobre el género humano, pero da la casualidad de que el 51% de la Humanidad es de sexo femenino; y, como yo pertenezco a ese grupo, la mayoría de mis protagonistas absolutos son mujeres, del mismo modo que los novelistas varones utilizan por lo general personajes principales masculinos. Y ya va siendo hora de que los lectores hombres se identifiquen con las protagonistas mujeres, de la misma manera que nosotras nos hemos identificado durante siglos con los protagonistas masculinos, que eran nuestros únicos modelos literarios; porque esa permeabilidad, esa flexibilidad de la mirada, nos hará a todos más sabios y más libres.
A.S.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?
R.M.: Te enseña sobre el mundo. El sentido de escribir es buscar el sentido de la existencia.
A.S.: ¿Qué se puede conocer de Rosa Montero a través de sus historias? ¿Es ella misma o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?
R.M.: Todo libro es lo que su escritor es, pero está tan deformado por la imaginación que no puedes "traducirlo" fácilmente a tu peripecia cotidiana. Es decir, mis novelas no tienen nada que ver con mi vida.... Las historias que cuento son totalmente imaginarias. Sin duda me representan, o representan mi subconsciente, pero de la misma manera que un sueño que soñamos por las noches es una representación de nuestro subconsciente, aunque lo que soñemos parezca disparatado y sin ningún tipo de relación con nuestra vida real.
A.S.: ¿Cual es tu ambición como escritora? ¿Dónde quieres llegar?
R.M.: Cuando se escribe siempre hay que ambicionarlo todo, hay que aspirar a escribir algún día la mejor novela que jamás se haya escrito, porque si no tienes esas pretensiones fabulosas jamás llegarás a escribir ni una novelita mediocre.
A.S.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?
R.M.: Paciencia, perseverancia, constancia, disciplina y aguante.
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