viernes, 22 de marzo de 2013

Frenenme!!!!!


Si por muchos de los escritores fueran, no comerían ni tendrían vida social: se dedicarían a escribir  las 24 horas del día, lo cual por desgracia repercutiría de manera negativa tanto en la calidad de sus creaciones como en su propia salud.
Es importantísimo por tante ponerse limites y saber cerrar la libreta en un momento determinado para poder descansar… pero he aquí donde viene el principal quebradero de cabeza de muchos de los grandes literatos.
Isabel Allende, comentó en su día que creía haber dado con el que, al menos para ella, era el método válido para saber cuando debía aparcar los folios para el día siguiente. Esto fue lo que dijo:
“Cuando llego a mi despacho por la mañana, me preparo un té y cuando abro el computador para empezar a escribir enciendo una vela. Una vela pequeña, ya la verás, está ahí en mi despacho. Cuando la vela se ha consumido decido que es el momento de dejarlo. Dura unas seis o siete horas. Lo hago porque puenso que tengo que ponerme un límite, de lo contrario podría pasarme la vida escribiendo y no tendría marido, ni hijos, ni nietos, no tendría vida social, nada; estaría allí todo el día. Así que es un modo como cualquier otro de darme un plazo, hay quien usa un reloj de arena, yo uso una vela“.