domingo, 14 de septiembre de 2008

Antonio dal Massetto y el sistema del esfuerzo constante

. "En el afiche dice "Si viene la inspiración , que te agarre trabajando". Y la inspiración no existe, es un trabajo de horas y horas que a veces se manifiesta en rachas que uno va provocando."" No pienso en un lector cuando escribo.En algunos casos, tengo un lector ideal, que no es ideal exactamente, es alguien que conozco. Una persona que ni siquiera lee mis cosas pero que en algún momento las leyó. Frente a algunas dudas a veces me pregunto qué diría ese tipo , seguramente diría que es una porque ría., Frente a algo que de pronto a mí me gusta muchísimo, aparece esa voz: "Dal Massetto, dejate de joder." Y funciona bien , es una especie de censor ideal.
Me puedo pasar dos horas en redondear diez líneas . Esto es algo que a mucha gente le molesta y a mí me causa mucho placer. Uno de los esfuerzos que yo hacía cuando tenía talleres literarios era tratar de transmitir esta especie de felicidad en la recreación , la posibilidad de convertirlo en un juego., un juego abierto a todas las posibilidades y donde la s palabras se convierten en piezas y uno las mueve a gusto hasta que encuentra la forma que considera que es perfecta. A mí me gusta hacer eso y creo que es una ventaja que a uno le guste porque los resultados después se ven . Voy corrigiendo permanentemente.Yo me leo mucho a mí mismo, en silencio y en voz alta, y me escucho y me critico, veo si el texto tiene música, si no es tramposo, si trata de vender cosas baratas . Leer la música viene al final , cuando ya está todo: hay que ver entonces si el texto se desliza , es como pasarle la franela.
"No me animo a escribir sobre temas que desconozco por un problema de honestidad. A veces leo textos de otros y me parece percibir cuando el autor no conoce el tema del que habla. Esto salta a la vista por más brillante que sea el que escribe. Cuando leí a Henry Miller a los veinte años, y una de las cosas que aprendí es que todo lo que pasa alrededor de uno es válido según la mirada con la que uno leo rescate. Parto de algo que conozco ,trato de saber quién es el personaje , si se parece a mí , si tiene las mismas dudas, los mismos miedos y necesidades y lo instalo en un mundo que me interesa analizar , describir , o acusar, como ocurre, creo, en algunos de mis libros. Si, yo hablo de mi vida , que es lo que más conozco” ("Página 12", 30/1/94)