domingo, 14 de septiembre de 2008

John Irving lo cuenta todo

Los comienzos son importantes . Esta es una regla útil para empezar: conocer la historia - si no la historia completa , cuanto se pueda de ella- antes de comprometerse con el primer párrafo. Conocer la historia - si es posible, toda la historia- antes de la primera oración , mucho antes de enamorarse del primer capítulo . Si no conoces la historia antes de empezar , ¿qué clase de narrador eres? Apenas un narrador ordinario y mediocre , que la va inventando a medida que avanza, como un mentiroso cualquiera. Porque de lo contrario, para empezar una novela sin tener en claro el final hay que ser muy inteligente, tener tanta confianza en la voz narrativa que la historia misma casi no importa.
Yo soy mucho más torpe y lento; la confianza me viene de conocer la historia que voy a desarrollar - no reside en los limitados poderes de la voz que narra. Todo esto requiere de paciencia, de pensar una trama. Lo más importante de todo, al empezar , es ser humilde . Recuerda que tu primer página en blanco comparte algo con todas las otras páginas en blanco: no ha leído tu voz. Escribe con un propósito, ten un plan , conoce la historia. Luego, comienza la historia. Aquí termina la lección.
La autoridad de la voz narrativa deriva de su presencia. Según creo, la escritura de una novela está predestinada .- una novela se define como una narración; toda buena novela tiene una trama- . Si no te interesa la trama, ¿para qué escribir una novela?. Dado que la trama proporciona inercia a una novela , la trama es lo que hace que sea mejor en la página 300 que en la 30, si se trata de una buena novela. Una buena novela, por definición, mejora a medida que no avanza. La trama es lo que atrapa al lector - la trama y el desarrollo de personajes dignos del interés emocional del lector-. Aquí termina otra lección.
La "trama" no es lo que lleva a todos los novelistas a escribir, ni a algunos lectores a leer. Pero si deseas escribir una novela sin trama, espero que reúnas tres condiciones: que tu prosa sea espectacular , que tengas algo novedoso que decir acerca de los seres humanos y que tu libro sea corto .
Empezaría un cineasta a filmar sin tener su guión? Yo nunca empezaría una novela sin conocer toda la historia, pero aún así no resulta sencillo elegir un comienzo. Puede ser que uno sepa exactamente dónde comienza la historia, pero elegir dónde quiere uno que el lector comience, es muy distinto. Aquí llega otra lección para el autor de novelas largas. Piensa en el lector. ¿Quién es este lector? Pienso en él como en alguien mucho más inteligente que yo, pero que es un chico - una suerte de prodigio hiperactivo, un mago de la lectura- Consigue interesar al chico y lo soportaré todo - también lo entenderé todo-. Pero si no logras despertar el interés del chico desde el comienzo, jamás retornar a ti. Este es tu lector: paradójicamente, se trata de un genio cuyo tiempo de concentración es el de un conejo.
Me asombra que hoy en día los autores que se preocupan por el lector sean motejados de "comerciales"- lo opuesto a "literarios"-.Ante la pedante acusación de que Dickens escribía lo que el público deseaba , Chesterton replicó: "!Dickens deseaba lo que el público deseaba!" Deshagamos rápidamente este intercambio de insultos, "comercial" o "literario": es por razones artísticas, además del buen olfato financiero, que cualquier escritor preferiría conservar el interés del lector a perderlo.
Hay tres componentes obvios que hacen al carácter "literario" de una novela o la convierten en un fracaso: lo artesanal de la narración (desde ya que para mí una novela es una historia bien contada) ; lo verosímil de los personajes (también espero que los personajes están desarrollados con habilidad) y la puntillosa exactitud del lenguaje (discernible en cada oración , a cargo de la misma y única voz) .
Lo que convierte a una novela en "comercial"es que mucha gente la compra y la termina y la recomienda ; tanto una novela "literaria" como una novela desastrosa y fallida pueden ser un éxito o un fracaso comercial. Aquello de que el lector termine la novela, es importante para el éxito comercial del libro; las buenas reseñas y la popularidad del autor colocan al libro en la lista de best sellers , pero lo que mantiene en las listas largo rato es que muchos de sus primeros lectores terminan el libro y les dicen a sus amigos que deben leerlo sí o sí. Uno no les dice a sus amigos que deben leer sí o sí un libro que no pudo terminar.
Uno de los placeres de la novela es adivinar. ¿Acaso el dramaturgo con se preocupa en adivinar lo que el público adivina? El lector de novelas también disfruta adivinando lo que va a pasar, pero si de hecho lo adivina, se aburre. El lector debe ser capaz de adivinar, aunque también debe equivocarse. ¿Cómo puede hacer el novelista que su lector adivine algo- más aún, cómo puede hacer que se equivoque- si él mismo no sabe hacia dónde va su historia?
Un buen comienzo debe sugerir que se conoce toda una historia, debe dar pistas acerca de esa historia, pero también debe ser engañoso. Entonces, ¿por dónde empezar? Hay que hacerlo donde el lector se sienta más tentado de adivinar la historia, y donde al mismo tiempo sienta una mayor tentación de equivocarse. Adivinar algo es placentero, pero también lo es el que a uno lo sorprendan.
Mi última regla proviene de una clase del difunto John Cheever - de uno de sus "Diarios"- donde afirma que "se vio forzado a prestarle atención a la (su) prosa debido a la escasa nobleza del (su) material".Mi consejo es tener en cuenta - desde el principio- que todo el material de uno es poco noble. Por lo tanto, ¡siempre hay que prestarle atención a la prosa! En el pasado he escrito mis primeras oraciones recordando estos consejos. Ante la duda, o siempre que sea posible, se debe contar la historia completa en la primera oración.("Página 12", 15 de Marzo de 1992)